El movimiento de protesta social en Israel continúa cosechando logros políticos, con un creciente consenso en el apoyo a sus reclamos y en la participación del gran público en las movilizaciones.
La magnitud del apoyo popular a las demandas sociales elevadas por los “indignados” israelíes explica que no menos de 14 ministros hayan luchado para ser parte de la comisión de entendimiento que encabezará el argentino-israelí Manuel Trajtenberg y que –según observadores locales– pasó de ser un comando de acción pequeño y flexible, como se preveía en principio, a un batallón, con toda la infraestructura y burocracia que augura su fracaso.
“Queremos soluciones, no comisiones”, gritaban los jóvenes manifestantes, cuyo número crece día a día.
El Parlamento de Israel interrumpirá su receso veraniego la semana próxima para discutir, en sesión especial, las recientes manifestaciones contra el costo de vida.
“Nos inunda una ola de populismo y nosotros demostraremos que las comisiones producirán cambios con responsabilidad”, aseguraron desde la oficina del premier Benjamin Netanyahu. Pero en la práctica, en tres días se decidió desde el gobierno –y no en una comisión asesora– frenar el aumento de la nafta y la electricidad, que amenazaban con convertirse en combustible para la protesta.
A cargo de la tarea de intentar el diálogo con los sectores sociales, está desde ayer el profesor Trajtenberg, nacido en Córdoba, y quien matiene un cálido lazo con la Argentina. Es quizás el más prestigioso de una serie de economistas inmigrantes desde este país, donde militó en una organización juvenil sionista socialista hasta su emigración a Israel a principio de los 70.
Quiás esta experiencia –no menos que los años como profesor de economía– le sirva para entender a los jóvenes manifestantes que por el momento exigen garantías para entrar en conversación con un gobierno del que abiertamente desconfían.

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