La decisión de pagar el aguinaldo en cuotas, por el ahogo de Cristina a la Provincia, generó un profundo malestar en la fuerza. Ya se habla de que se producirían autoacuartelamientos similares a los que ocurren en Santa Cruz, en medio de la ola de inseguridad.
Por ello, si en los próximos días no se da marcha atrás con el pago en cuotas del aguinaldo, en algunos distritos ya se está analizando la posibilidad de llevar adelante un autoacuartelamiento masivo, imitando así lo que está ocurriendo desde hace varios días en Santa Cruz, donde cientos de efectivos vienen reclamando un aumento de haberes que les permita hacer frente al insostenible aumento del costo de vida.
Fuentes del Movimiento Policial Democrático dijeron a Hoy que, si bien el camino que ellos quieren siempre pasa por el diálogo, el malestar en la fuerza es creciente. Por eso, numerosos efectivos vestidos de civil (para evitar sanciones) y principalmente familiares de los efectivos aquejados por la crisis salarial han comenzado a movilizarse en distintos lugares de la Provincia, junto a los gremios estatales. Ya marcharon en Bahía Blanca, hicieron lo mismo en Mar del Plata y en los últimos días formaron parte de las protestas que confluyeron frente a la Casa de Gobierno y la Legislatura en La Plata.
Hoy por hoy, la zona más caliente, en materia policial, es el sur del Conurbano (Quilmes, Lanús y Lomas de Zamora), donde las fuentes consultas por este diario dijeron que en cualquier momento puede producirse un levantamiento. Hay municipios del interior en una situación muy similar. Sin ir más lejos, el pasado miércoles varios policías se habrían autoacuartelado en Pergamino, en reclamo contra el pago desdoblado del aguinaldo, en un hecho que habría sido ocultado por las autoridades. Actualmente, un efectivo recién egresado de la academia percibe un sueldo de $ 4.000 por 48 horas mensuales, a los que se suman $ 14 por cada hora Cores (horas extras). “La situación es insostenible, cuando tenemos que mantener una familia y el costo de un alquiler no baja de los
$ 2.000. Muchos de nuestros compañeros viven en la pobreza, y no tienen otras alternativas que vivir en villas de emergencia. Por eso hace cinco años se puso en marcha un programa de viviendas, financiadas con fondos de la Caja de Policía, pero solamente se construyeron un puñado de casas y nada cambió”, relató a Hoy una importante fuente policial, que pidió mantener su identidad en reserva para evitar ser sumariado por las autoridades del Ministerio de Seguridad.
Eso no es todo. Miles de policías, además, se ven perjudicados ante el nulo avance que ha tenido el proyecto de reescalafonamiento de la fuerza en el Senado bonaerense. Se trata de una iniciativa enviada por el Poder Ejecutivo provincial para subsanar algunos desbarajustes generados en el año 2009, cuando la última reforma policial llevó a que se viera bloqueda la posibilidad de ascender a miles de efectivos, lo que ocasionó serios perjuicios en materia salarial. Todo indica que la iniciativa está “cajoneada” ante la falta de recursos del Estado bonaerense, agudizada en las últimas semanas por los paupérrimos fondos enviados por la Casa Rosada.
La situación del aguinaldo se suma a problemas estructurales de la fuerza. Por ejemplo, está habiendo un reclamo generalizado por la falta de chalecos antibalas, lo que pone a los efectivos en una situación de absoluta desprotección a la hora de tener que enfrentar a organizaciones delictivas que, en no pocos casos, cuentan con un armamento mucho más sofisticado.
Ascensos a medias y un freno al reescalafonamiento
El malestar generado por el freno al proyecto de reescalafonamiento policial llevó a que el Ministerio de Justicia y Seguridad haya decidido firmar una resolución interna que establecería, entre otros puntos, un acortamiento de los años (de 6 a 4) para poder ascender. Esto beneficiaría a unos 17 mil efectivos. “El problema es que la resolución sólo alcanza a los suboficiales. Y además no cambia nada las condiciones de trabajo, porque vamos a seguir con patrulleros que no tienen nafta, chalecos vencidos, armas que no están en condiciones y una carga laboral insoportable como la que tienen que soportar los policías del Conurbano, que, cuando hay fútbol, tienen que custodiar trece estadios por fin de semana, con todos los riesgos que ello implica”, dijeron las fuentes.
Santa Cruz, en la mira bonaerense
Cada vez más policías bonaerenses ven, con suma atención, lo que está ocurriendo en Santa Cruz. Se trata del pago chico K, cuya gestión ha dejado una provincia devastada. Por eso, en reclamo de mejoras salariales, gran parte de la fuerza policial patagónica, desde hace varios días, ha decidido autoacuartelarse. Una situación similar se produjo semanas atrás en Formosa y en Tucumán. En Santa Cruz, no sólo los agentes policiales están en pie de lucha, ya que, por ejemplo, los hospitales están paralizados por los recortes presupuestarios y la falta de personal que, ante el elevado costo de vida que existe en esa provincia (muy superior al resto del país) y los salarios que no están acordes a esa situación, deciden irse de esa provincia para buscar mejor destino en otros lugares.
Según pudo saber Hoy, hay asiduos contactos entre policías bonaerenses y los uniformados autoacuartelados en Santa Cruz.
En foco
Hay que profesionalizar la fuerza de seguridad
En reiteradas ocasiones, en las páginas de este diario se puso de manifiesto la imperiosa necesidad de que haya un plan estratégico a corto, mediano y largo plazo para que la seguridad sea una política de Estado, y ello implica, necesariamente, un programa de profesionalización de la Policía bonaerense.
Este objetivo será imposible de lograr mientras haya policías con sueldos de hambre; u con equipamiento, tecnología y preparación que no están a la altura de las circunstancias. Por eso resulta inaceptable la actitud del Gobierno nacional de poner a la Provincia al borde del abismo económico: tener un policía mal pago, que debe arriesgar su vida en cumplimiento del deber, resulta grave, pero muchísimo peor es generar las condiciones para que ni siquiera se cumpla con las obligaciones salariales ya asumidas.
Ser policía debe implicar convertirse en un profesional, con posibilidades de ascenso en función del propio mérito. Ello garantiza que los que asuman posiciones de mando necesariamente sean respetados por sus pares y se conviertan en un ejemplo a seguir, lo que permitirá dejar definitivamente atrás tristes experiencias como la “maldita Policía” que reinó durante el gobierno duhaldista, como así también las fracasadas políticas que llevó adelante León Carlos Arslanián, quien puso al Ministerio de Seguridad en función de negocios vinculados a las millonarias contrataciones directas

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