Protagonistas que se repiten con el "valijagate"

Las relaciones de Uberti, Pescarmona y uno de los intermediarios
A mediados de 2007, el empresario Enrique Pescarmona quería replantear su despliegue comercial en Venezuela. Quería potenciar sus vínculos con el gobierno de Hugo Chávez y, en particular, con la madre lechera de todos los negocios bolivarianos, la petrolera estatal Pdvsa. Por eso se reunió con Guido Alejandro Antonini Wilson en Buenos Aires, horas antes de que el supuesto "valijero" ingresara en la Casa Rosada y estallara el escándalo.

Pescarmona conocía bien al otro protagonista del "valijagate", el "embajador" comercial de la Argentina para Venezuela, Claudio Uberti, según reconstruyó La Nacion de fuentes oficiales y empresariales de los dos países. Tanto, que lo invitó a recorrer las instalaciones de Industrias Metalúrgicas (Impsa) en Mendoza para conocer mejor sus proyectos.

Lo notable es que Pescarmona también conoció, y muy bien, a otro protagonista del nuevo capítulo judicial de la relación bilateral, el representante para la Argentina del Banco Guayana, José Ernesto "Pepe" Rodríguez, un ingeniero que trabajó durante décadas para Impsa. Todos ellos juntos, Uberti, Rodríguez y Pescarmona, disfrutaron hasta celebraciones de la Fiesta de la Vendimia, según relataron a La Nacion viejos conocidos de los tres.

Rodríguez preside hoy Madero Trading, una de las firmas que estuvo entre las intermediarias que cobraron comisión en los negocios privados que se cerraban con la ayuda de funcionarios argentinos y venezolanos, y que la Justicia local investiga por el eventual cobro de sobornos a los empresarios.

Ubicada en Puerto Madero, en el mismo domicilio que la filial argentina del Banco de Guayana, Madero Trading se constituyó el 14 de septiembre de 2007, cuando el escándalo Antonini ya estaba en plena ebullición y Uberti había perdido su cargo público, aunque su secretaria y mano derecha, Victoria Bereziuk, continuó bajo el ala protectora del Gobierno algunas semanas más.

Por las vueltas del destino, ese mismo 14 de septiembre, Antonini habló con otro pasajero de aquel escandaloso vuelo, Daniel Uzcátegui, que con apenas 18 años ya le daba dolores de cabeza a su padre, Diego, que también debió renunciar a sus cuatro cargos simultáneos de gerente dentro de Pdvsa a raíz del decomiso de los 800.000 dólares.

Con Daniel Uzcátegui desde Caracas y Antonini escondido en algún punto de Florida, el muchacho le contó ese día a su amigo que la había llamado Bereziuk para tranquilizarlo y con un mensaje doble. "Que no le creyéramos a lo que decía la prensa de la Argentina, este? que? que nada de eso era verdad, que ella ha estado solucionando los problemas", según consta en un audio que registró el FBI y que obtuvo La Nacion.

Consultado cuando La Nacion verificó que se había reunido con Antonini, Pescarmona dijo a través de una vocera que no recordaba haberse reunido con ellos, aunque planteó que su política era reunirse con todos los empresarios que lo quisieran para hablar de negocios. También negó haberle ofrecido a Antonini ser su representante comercial en Caracas, tal como le dijo el propio Antonini a La Nacion.

Ejecutivo de peso

Ajeno a las minucias del caso Antonini, el ingeniero Rodríguez se concentró en extender sus contactos y negocios por Venezuela, donde un testigo de aquellos años que lo aprecia lo definió ante la consulta de La Nacion como "un ejecutivo serio" y "trabajador", que replanteó su carrera tras definir dos proyectos que le dieron renovados bríos a Impsa.

El primero fue un acuerdo para rehabilitar en Venezuela la central hidroeléctrica Macagua I, una obra que se adjudicó sin licitación previa y por adjudicación directa, y se pagó mediante el fideicomiso que ahora investiga la Justicia argentina. El segundo proyecto, cerrado a fines de 2007, para el equipamiento de la central hidroeléctrica Tocoma.

Para entonces, Rodríguez ya había compartido varias reuniones con los presidentes Chávez y Kirchner. Había integrado la comitiva presidencial argentina que viajó a Venezuela en noviembre de 2005 y guarda como recuerdo varias fotografías junto con ambos mandatarios.

Pescarmona pronto se erigió en uno de los empresarios argentinos más beneficiados de la renovada relación bilateral, algo que el empresario retribuyó con elogios a Chávez y a la seguridad jurídica en su país: "Le tenemos confianza al presidente Chávez, porque él siempre nos trata con mucho cariño y mucha deferencia". Lo propio hizo con Kirchner, como durante el coloquio de IDEA de 2005: "El Presidente por ahí se pelea con Coto, pero me ayuda a mí".

Dos años después de la salida de Pepe Rodríguez de Impsa y del escándalo de la valija, Antonini recordó su último encuentro con Pescarmona antes de ir a la Casa Rosada: "En su oficina. El me pregunto sobre mi trabajo, si podía ayudarlo a contactar gente importante en Venezuela". Ahora, varios de esos mismos protagonistas vuelven a aflorar en un nuevo escándalo bilateral.

Comentá la nota