Proponen que los vecinos participen en la designación de los comisarios

La propuesta es abierta en cuanto a forma, pero en lo medular apunta a incrementar la participación ciudadana en la designación de autoridades policiales. A escala barrial, impulsa que los vecinos tengan voz y voto en el nombramiento de los comisarios, privilegiando incluso un anclaje territorial de esos cargos.
La propuesta es abierta en cuanto a forma, pero en lo medular apunta a incrementar la participación ciudadana en la designación de autoridades policiales. A escala barrial, impulsa que los vecinos tengan voz y voto en el nombramiento de los comisarios, privilegiando incluso un anclaje territorial de esos cargos. El objetivo es doble: mejorar la calidad de la democracia, pero sobre todo ampliar la base del control civil (y de base) para contribuir a la seguridad comunitaria. El planteo aparece en un petitorio elevado al gobierno provincial por la ONG Ciudadanos en Alerta y los barrios Belgrano Oeste, Belgrano Sur, Bella Vista Oeste y Azcuénaga, y que ya encuentra eco incluso en el Concejo. Obviamente, el cambio requiere una ley a nivel provincial: de hecho, ya existe un proyecto que espera ser tratado en el Senado (ver aparte).

Cada vez más vecinos reclaman que los comisarios, piezas clave en cualquier esquema de seguridad y a la vez singularmente expuestas a sospechas de corrupción, "den a cara" en los barrios de sus seccionales. Entonces, piensan, ¿qué mejor que proponer que vivan en la misma zona donde trabajan y mantengan vínculos fluidos en el lugar?

Ese planteo formó parte del petitorio apoyado por más de 1.500 firmas que un grupo de vecinos del oeste de la ciudad entregó la semana pasada al secretario de Seguridad provincial, Marcos Escajadillo.

"La idea de participar más activamente en la elección de las autoridades policiales es abierta: puede ser resuelto a través del voto, a partir de una terna, de cinco nombres, de diez, como la provincia proponga", sintetizó una de las voces cantantes de la propuesta, Marcelo Maricich.

De lo que están cansados en los barrios es de que los "comisarios vayan y vengan sistemáticamente" de una seccional a otra, rotados y trasladados por la autoridad política sin explicaciones previas.

Algo que, con más frecuencia de la deseada, lleva a que a una seccional llegue como nuevo jefe alguien severamente "cuestionado y hasta sospechado de corrupción" en otra.

Un ejemplo. Esa posición, que defienden cada vez más barrios, tiene sustento empírico. El concejal Alberto Cortés, de Proyecto Sur y vicepresidente de la comisión de Seguridad del cuerpo, incluso recordó un caso paradigmático.

Concretamente, se remontó a principios del 2010, cuando el gobierno de Hermes Binner propuso como futuro titular de la Unidad Regional II al por entonces jefe de la División Judiciales, Hugo Fornero, y sucesivas denuncias en los medios de comunicación sobre antecedentes cuanto menos comprometedores del comisario terminaron por congelar su nombramiento.

En ese sentido, el edil se abstuvo de definir qué mecanismo específico podría utilizarse para ampliar la base de participación ciudadana en la designación de autoridades policiales, pero prima facie evaluó como positivo "que los vecinos se involucren directamente en la problemática de la seguridad" por ser un colectivo "menos corrompible que la propia fuerza policial".

Y equiparó la medida a otros dispositivos de seguridad que emprenden "vecinos organizados", como las alarmas comunitarias, que tienen un efecto disuasorio sobre el accionar de los delincuentes. "Seguramente, que los currículum y sospechas sean de dominio público antes de los nombramientos puede funcionar como un buen resorte", dijo.

La posición de Cortés fue compartida por el titular de la comisión, el justicialista Osvaldo Miatello, quien sin embargo recordó que, para hacerse realidad, esa propuesta "razonable" e "interesante" de los vecinos deberá lograr sustanciales cambios legales.

De todos modos, admitió comprender el malestar popular que aparece "cada vez más en diferentes barrios" por "los permanentes e intempestivos cambios" de destino de los comisarios. "La gente dice que cuando los empieza a conocer vuelven a trasladarlos", contó.

Por eso, "a título personal", respaldó la idea de ampliar la participación en esas designaciones, no sólo por principio para elevar la calidad democrática, sino por eficacia empírica: "Concretamente, porque con un mayor control civil y político sobre la policía mejoraría la seguridad".

Más ojos. Y esa es, justamente, la idea que alienta a los vecinos a proponerse como garantes de una mayor transparencia para el accionar policial.

"Queremos aportar un mayor control ciudadano fuera y dentro de las propias comisarías", afirmó el presidente de la vecinal Bella Vista Oeste, Miguel Bondi, quien vio con buenos ojos no sólo que los vecinos participen en el nombramiento de los jefes policiales, sino que también integren "comisiones de seguimiento" dentro de las seccionales.

El objetivo, dijo, es que la población civil pueda funcionar como una instancia de control bisagra entre la policía y el poder político, que en ese juego debería ser altamente receptivo a lo que los ciudadanos tengan para decir.

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