La diputada provincial Josefina Díaz propuso una ley para las residencias médicas del Hospital Lucio Molas. En su proyecto de 56 artículos, establece las condiciones mínimas para el mecanismo de aprendizaje profesional. Propone que se dicte en hospitales públicos e instituciones privadas.
“Probablemente, el mal recuerdo de la Residencia en Anestesiología deba ser el punto de partida para dictar una ley de residencias”, dice la legisladora.
Las residencias deberán ser debidamente acreditadas de acuerdo a la Ley 22.127 y la Resolución 450/06 del Ministerio de Salud de la Nación, pudiendo firmar el Ministerio de Salud todo tipo de convenios con Universidades para la acreditación de las mismas.
Asegura que el proyecto “define las pautas mínimas que deben generarse en el continuo aprendizaje del equipo de salud bajo el sistema de residencias, que permita reconocer los contenidos mínimos en la formación de los recursos humanos, estableciendo pautas para la implementación, seguimiento y evaluación de la misma, siendo estos criterios plasmados en la ley”.
Díaz señala que “la residencia es un sistema de enseñanza y aprendizaje que se debe desarrollar en un programa educacional previamente establecido, mediante la ejecución personal debidamente supervisada de todos los actos médicos realizados por el residente”.
Explica que el sistema de Residencias Médicas se desarrollará siempre en un centro asistencial que tenga internación de pacientes y consultorios externos -hospital, clínicas, sanatorios -, donde el médico residente recibirá la enseñanza a través de una instrucción permanente con capacitación en servicio activo.
El proyecto establece la duración de la residencia en cuatro años de formación en servicio que constará de varias actividades, siendo éstas asistenciales, académicas, científicas, culturales, éticas, deportivas y de responsabilidad profesional.
“Este proceso debe considerarse como una actividad en terreno y, por lo tanto, aún cuando su esencia es eminentemente educativa, no puede ser logrado sino mediante la ejecución directa y personal de las tareas asistenciales, beneficiándose éstas últimas mediante la asignación progresiva de responsabilidades crecientes bajo supervisión permanente y adecuada”, explica Díaz.
Díaz sostiene que “la actividad de los residentes debe estar regulada, sin dejar librado su desarrollo a la improvisación. Una distribución balanceada entre las tareas prácticas y las actividades académicas, con predominio de las primeras, debe constituir la base del programa”.
Señala que “estos programas específicos deben ajustarse a las necesidades médicas de nuestra provincia, tanto en lo profesional como en lo sanitario. Si bien el sistema de residencias médicas no tiene como objetivo prioritario una labor asistencial, la presencia de los residentes en los servicios hospitalarios contribuye de inmediato a mejorar el rendimiento puramente asistencial, acortando el tiempo de internación, brindando atención médica a los pacientes internados las veinticuatro horas del día, así como sirviendo de orientación y consulta al personal de enfermería y laboratorio”.
Comentá la nota