En forma comunitaria. La propuesta legislativa, presentada la semana pasada, impulsa una convocatoria a empresas para que realicen este tipo de recolección. A cambio obtendrían una reducción impositiva significativa.
Para esta campaña de recolección se propone que participen las empresas radicadas en la provincia, cualquiera sea su actividad y en tanto procedan a inscribirse en un registro ante la Autoridad de Aplicación.
Las empresas que participen de dicha campaña, ayudando así “a combatir el deterioro ambiental”, tendrán derecho a una reducción impositiva “que no excederá el 50%, respecto del impuesto sobre rentas provinciales y un monto similar no vinculante y a estipular por parte del Municipio” en el que la empresa esté radicada.
Se aclara que “la reducción se aplicará para el calendario impositivo del año siguiente, no pudiendo afectarse a otra imputación que la originada”.
Para constatar la participación de la empresa, la autoridad de aplicación, que es la Subsecretaría de Medio Ambiente, “procederá a labrar el documento respectivo en conjunto con las autoridades pertinentes de cada municipio, en el que conste como mínimo: Fecha de inicio y fin de labores de recolección, Ciudad, Razón Social de la empresa, Areas a intervenir para la recolección de residuos, Cubicaje y Peso de los residuos recolectados”.
Este material será vendido por el organismo y lo producido de dicha comercialización “será distribuido de manera equitativa entre los municipios participantes. Para el logro del cometido, se basará en la legislación pertinente que habilita al Estado a efectuar ventas de este tipo”.
Generar un shock
En los fundamentos de la iniciativa, el diputado de Puerto Deseado, Roberto Fernández, plantea que la sanción de este plan tiende “expresamente a generar un shock en la polución generada por el ser humano en el mundo, pero en particular en el territorio de la provincia de Santa Cruz”.
Sostuvo que es decisivo por cuanto “en pocos meses se espera la recolección masiva de este tipo de residuos que tanto daño hacen al ambiente”.
Recuerda que “si bien los plásticos otorgan ventajas a partir de la confección de distintos modelos de productos derivados, estos se convierten en una desventaja en el momento que se desechan, ya sea el envase porque es descartable o bien cuando se tiran objetos de plástico porque se han roto”.
Y pese a que “los plásticos podrían ser reutilizados o reciclados en su gran mayoría, lo cierto es que hoy estos desechos son un problema de difícil solución”.
Reconoció el legislador que “realmente es una tarea costosa y compleja para los municipios encargados de la recolección y disposición final de los residuos, ya que a la cantidad de envases se le debe sumar el volumen que representan”.
Y aclara que hoy “las empresas, buscando reducir costos y amparadas en la falta de legislación, vienen sustituyendo los envases de vidrio por los de plástico retornables en un comienzo, y no retornables posteriormente. Esta decisión implica un permanente cambio en la composición de la basura”.
Sostiene Roberto Fernández que, como sociedad, “debemos mitigar los efectos nocivos que representa esta despiadada contaminación ambiental” y que “depende de nuestros hábitos como sociedad y un fuerte llamado a la conciencia social el revertir esta situación en continuo avance”.
Finalmente el diputado por el pueblo de Puerto Deseado resaltó su convencimiento de que con la sanción de este plan se “podrá colaborar e incentivar a la toma de conciencia y responsabilidad social”.

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