El Estado les entregará lo necesario para construir aberturas y mesadas. Y a cambio, obtendrían una remuneración.
“Los internos quedaron muy entusiasmados y ahora resta hablar con el jefe de la Penitenciaria (Inocencio Carpio) para buscar la forma de llevarlo adelante, quizás no con tantas formalidades como una cooperativa”, comentó Poggi.
La propuesta incluye proveer las herramientas, materias primas y que los propios reclusos utilicen sus habilidades para construir ventanas, puertas, aberturas (de madera o metálicas) y mesadas.
En cuanto al pago, les dio alternativas: la plata puede ser depositada a un familiar (esposa o hijo) y, si no, crear una cuenta de ahorro personal. Hasta se habló de pagar con estampillas para que los presos pudieran canjearlas al salir en libertad.
El mandatario explicó que el material elaborado por los reclusos podría ser entregado a los beneficiarios del Plan Solidaridad, el programa de viviendas en donde los adjudicatarios reciben del gobierno todo lo necesario para que ellos mismo construyan sus propias casas.
Al gobernador no le contaron el trabajo que realizan los reclusos, sino que recorrió personalmente los talleres de carpinterías de madera y de metal. Por una cuestión de seguridad, no dejaron ingresar a la prensa aunque si participaron de la vuelta algunos funcionarios del Ministerio de Seguridad.
Poggi conoció las instalaciones donde trabajan los hombres y la sección de repostería donde desarrollan actividades las mujeres y cuyas tortitas y facturas sirvieron de agasajo para la visita de los funcionarios.
Pero la gira incluyó un anuncio más. El gobernador piensa construir un complejo deportivo en la propiedad que está al lado de la Penitenciaria. Dijo que “la capacitación educacional, el trabajo y el deporte permiten la reinserción en la vida”. Además participó de la presentación del programa de inserción digital para los internos.

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