El director del organismo municipal indicó que cerrar boliches no es la solución. “Hay que abrir el diálogo porque hay muchos puntos que analizar”.
“Nosotros hemos puesto en el informe todas las cosas que vemos que suceden en la noche de la ciudad, y el propósito es que se modifiquen las actuales ordenanzas para evitar los excesos de todo tipo, pero para ello, habrá que sentarse a analizar el tema con todos los sectores involucrados. cerrar boliches no es la solución”, indicó Daniel Pikaluk, director de Calidad de Vida municipal.
El funcionario especificó que en el informe se consignan los problemas originados en principio con la falta de adecuación de los locales a las normas de sonoridad, “y la música a todo volumen afecta a los vecinos”, mientras que el otro de los temas graves es la desconcentración de los chicos que van a las reuniones bailables.
“Las ‘salideras’ son muy complicadas, porque de golpe salen 300 ó 400 chicos en moto, luego de haber consumido alcohol con todo el riesgo que eso representa. Muchos de ellos, se quedan en los quioscos o carros de comidas que hay afuera, y siguen ahí dos o tres horas, y como no hay sanitarios hacen sus necesidades en cualquier lado. Además, como consumen alcohol después hacen cualquier cosa”, detalló Pikaluk.
Especificó que lo que se hizo en esta oportunidad fue sólo elaborar el informe para que sea analizado por la comisión especial del Concejo Deliberante, mientras que las propuestas “deberían salir de una reunión en la que se aúnen criterios, entre concejales, inspectores de Calidad de Vida y los propietarios de los boliches”.
“Además, hay una franja de los chicos menores de 18 años que no tienen dónde ir, y que andan de un lado para otro o bien organizan fiestas en cualquier lado. Todo esto debe ser estudiado en detalle para que se tomen medidas para frenar los excesos que tienen todos los fines de semana consecuencias lamentables”, ahondó.

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