Sorpresa en la Legislatura. Llegó el pliego con el postulante a ocupar un cargo en el directorio del Ente Provincial Regulador Eléctrico (EPRE). El hombre elegido por Francisco Pérez es Jorge Mastracusa, un ingeniero radical que se desempeñó en la vieja EMSE y que fue titular de la Dirección Provincial de Vialidad durante el gobierno de Roberto Iglesias.
¿Qué hay detrás de este nombramiento y de la perplejidad y enojo radical? Las especulaciones son varias. Ya el nombre de Mastracusa había sido mencionado hace algunos días, cuando se aprobó el pliego de Héctor Caputto como director del Tribunal de Cuentas. Quedó claro que hubo bolillas blancas del radicalismo en esa aprobación. En aquel momento se dijo que hubo un intercambio de favores, el nombramiento del candidato al Tribunal a cambio del nombramiento de un radical al EPRE y que ese radical sería Mastracusa o Mario Salomone.
Mastracusa es un iglesista de larga trayectoria en el radicalismo de Capital. Salomone es un sanrafaelina enrolado en el cornejismo. Se especulaba que, de haber acuerdo partidario, el nominado sería Salomone, teniendo en cuenta que Alfredo Cornejo es el presidente del partido. Algún cornejista dijo: "Esto sirve para que vean que no fuimos nosotros los que votamos a Caputto". Cierto, pero en el bloque de senadores radicales hay sólo tres iglesistas: Milagros Suárez, Daniel Vilches y Abel José; de acuerdo a las cuentas de bolillas negras y blancas, al menos cinco bolillas blancas salieron de la UCR.
La otra especulación tiene que ver con el debate por la reforma constitucional. El sábado pasado, la UCR en pleno le dijo "No" a la reforma que tanto quiere Pérez. Para algunos, esta fue la respuesta del oficialismo: en lugar de mandar al candidato más afín a la mayoría partidaria, mandaron uno que es parte de un sector más díscolo a la conducción del radicalismo y que a la vez apoya la modificación constitucional, para irritar a Cornejo y los suyos.
Alguien sacó rápidamente las cuentas, porque la alarma cundió. El oficialismo necesita dos tercios de la cámara para aprobar la ley que declara la necesidad de la reforma constitucional. En caso de que estén los 38 senadores sentados, los dos tercios ascienden a 26 votos.
El PJ tiene 15 senadores y llega 22 votos para la reforma si se cuentan sus habituales aliados. Si la postulación de Mastracusa fuera un arreglo político con el iglesismo, entonces los tres votos de los senadores radicales de ese sector dejarían al PJ a las puertas de la aprobación de la necesidad de la reforma, pero aún así no alcanzaría. Falta un voto y no hay de dónde sacarlo, a no ser que algún otro senador de la UCR o uno del PD traicionara el posicionamiento de sus partidos. O que haya un par de ausencias para bajar el número mágico a 25.
Pero también hubo senadores radicales que recordaban en voz baja: Mastracusa es primo de Pérez. Y otros se remontaban a la reconstrucción de la avenida Champagnat, esa que pasa por el frente de Dalvian, el barrio privado del grupo Vila (también dueño de Edemsa). Mastracusa fue el titular de Vialidad que concretó esa obra, hasta con la implantación de palmeras.
Los Andes se comunicó con Mastracusa. Dijo desconocer los términos vertidos por el senador Armando Camerucci y que él había rendido un examen "de la mejor manera posible. No hubo desacuerdo entonces con mi postulación en la UCR. No puedo opinar de las idas y venidas".


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