El lamentable episodio ocurrido hace unos días en Córdoba, cuando un circo decidió desprenderse de 12 tigres, tres leones, dos osos y un mono chimpancé, dejándolos en sus jaulas al costado de una ruta, debido a que en distintas localidades de esa provincia están prohibidos los espectáculos con animales, abrió un fuerte debate nacional.
Justificó su propuesta advirtiendo que "si bien los espectáculos que incluyen pruebas de animales amaestrados logran su objetivo de divertir a los niños y adultos", los métodos de domesticación de los mismos son crueles. “Constan de maltratos físicos, durísimos castigos corporales y utilización de picanas, látigos, varillas y otros métodos no menos violentos, cargadas de crueldad y violencia, como los engaños, tentaciones y mutilaciones, con el fin de lucrar con el consiguiente aprendizaje forzado de los animales y cada vez que actúen será el temor el motor que los mueva", puntualizó. Además, argumentó que “en toda la geografía del planeta se está manifestando una corriente protectora tendiente a evitar el maltrato y la extinción de especies animales, como consecuencia de extirparlos de su hábitat natural”.
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