Proponen la obligatoriedad de colocar cestos de residuos en cada frente

Proponen la obligatoriedad de colocar cestos de residuos en cada frente
En calles del centro y la periferia de Brandsen muchas veces hay un paisaje desagradable que suele repetirse: bolsas de residuos rotas por perros callejeros y, por ende, basura desperdigada por toda la cuadra. En días de intensa lluvia, esto provoca el taponamiento de los desagües urbanos y el consecuente anegamiento de las calles.
Ante este panorama, y con el espíritu sciolista de desmembrar al Estado de responsabilidades para colocarlas en otros ámbitos, desde el bloque de concejales que responde al intendente Gastón Arias, se presentó un proyecto de ordenanza que apunta a la obligatoriedad de la colocación de cestos contenedores de residuos en los frentes de las viviendas, comercios e industrias del distrito.

Desde el bloque oficialista argumentaron que estos contenedores son imprescindibles para el correcto tratamiento de los residuos por parte de los vecinos al momento de la separación en origen. A su vez, se detalló que otro de los objetivos de esta normativa es evitar que los perros callejeros accedan a las bolsas de basura, rompiéndolas y generando por ende un panorama indeseable, más aún durante los días lluviosos.

QUE LO PAGUE EL FRENTISTA. De transformarse este proyecto en ordenanza, cada frentista tendrá la obligación de comprar un cesto contenedor (o mandar a hacerlo a un herrero) sin antes pasar por el aval del municipio en cuanto al diseño, teniendo que presentar para ello el plano correspondiente de la estructura a instalar.

La exigencia para el cumplimiento de la aplicación sería de forma progresiva, contemplando por otro lado a aquellos vecinos que no puedan acceder económicamente a la instalación de estos contenedores en el frente de sus viviendas.

Para estos últimos casos, el proyecto propone evaluar la posibilidad de instalar contenedores sociales a través de convenios con privados o instituciones intermedias. Así, de una forma u otra, el municipio se desliga en gran parte de la responsabilidad financiera en la concreción de una exigencia que el mismo Ejecutivo impulsa.

Por otro lado, se estipulan cuatro categorías de contenedores: domiciliarios, comerciales, industriales y patológicos. Respecto a estos últimos, deben estar pintados de rojo y tendrán que estar en frentes de veterinarias, nosocomio, consultorios médicos, entre otros espacios donde se generen residuos de este tipo.

En cuanto a los comerciales, los mismos se dividen en dos clases, uno con un diseño especial para aquellos comercios que no generen residuos alimenticios, y otro con la capacidad de albergar residuos de locales dedicados al rubro gastronómico.

“QUE CADA UNO SE HAGA CARGO”. Respecto a esta iniciativa impulsada desde su bloque, la concejal oficialista María Salamén manifestó que con este proyecto de ordenanza se busca “que cada uno se haga cargo del correcto manejo de los residuos”.

Por su parte, el jefe del bloque UCR, Raúl Paz, señaló: “Tenemos algún reparo sobre todo desde el punto de vista estético”, haciendo alusión a la forma negativa en que esto impactaría al aspecto de las veredas de la ciudad.

A su vez, el edil radical cuestionó que se debería atacar el problema de fondo, ya que si son los animales callejeros los que desparraman la basura, habría que atender también a esa cuestión desde el Ejecutivo municipal.

Finalmente, Paz hizo hincapié en otra cuestión que complicaría la posibilidad de aplicación de esta norma por parte de una buena porción de vecinos: “Me preocupa un poco el costo”, señaló el jefe de bancada de la UCR para comentar que algunos contenedores de residuos domiciliarios superan los mil pesos de trabajo de herrería.

Más allá de estas observaciones, el proyecto pasó a comisión, donde quizás se busque perfeccionarlo para hacerlo un poco más aplicable a la realidad, una realidad en la que la solución de estos problemas no sólo tenga que pasar por el bolsillo de los vecinos, sino también por una política integral que pueda abordar temas como la esterilización o asilo animal, la recolección en tiempo y forma de los residuos en los barrios o la colocación de más contenedores por parte del municipio.

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