Así lo informó el presidente de la Sociedad de Patrones, Luis Ignoto. Implica desafectar los tradicionales buques amarillos para adquirir embarcaciones de mayor porte. La inversión por unidad rondaría los 800.000 dólares
El reclamo, ante la baja productividad del sector, había sido el eje del discurso de Ignoto.
A menos de un mes de pronunciada la “voluntad política” de Scioli, el Ministerio de Asuntos Agrarios publicó en el Boletín Oficial “la creación del Registro de Reconversión de Flota para las embarcaciones nucleadas en la Sociedad de Patrones Pescadores de Mar del Plata”. De esta forma, se escribía el primer capítulo de una larga historia que requerirá en el corto plazo de definiciones en materia de permisos y financiamientos.
El Atlántico entrevistó ayer al presidente de la entidad que defiende los derechos de los propietarios de las lanchitas amarillas. Luis Ignoto informó que de los casi 30 dueños de embarcaciones, ya hay 8 interesados e inscriptos en el registro provincial. “El resto está evaluando qué hacer. Más allá de que todos muestran acuerdo, lo cierto es que estamos hablando de una inversión muy importante, que no todos están dispuestos a hacer, porque no todos pueden”, argumentó la autoridad.
La iniciativa, que fuera impulsada por la Sociedad de Patrones y materializada por la gestión bonaerense, propone que a cambio de dejar sin efecto la operatividad de la lanchita, el propietario pueda acceder a una embarcación de 17,9 metros de eslora y 6 de manga, que le permita ingresar hasta 150 millas de la costa y ausentarse hasta por 96 horas. Hoy sólo pueden alcanzar las 15 millas, por los escasos 13 metros de eslora que las constituyen, y alejarse por no más de 24 horas.
“El pedido surge porque nosotros somos la consecuencia de la sobrepesca y no la causa. El pescado ya no se acerca más a la costa y los grandes buques hacen una pared y pescan nuestros tradicionales recursos. Por eso que decimos que esto no es un capricho, sino una herramienta para devolver al sector su productividad”, fundamentó Ignoto, que para volver gráfica su explicación indicó: “En los últimos seis meses, las lanchas habrán salido 50 veces, como mucho. En 180 días, no tendríamos que haber partido menos de 90. Esto impacta fuertemente en la rentabilidad del sector”.
Desde que se inauguró el registro, el Ministerio de Asuntos Agrarios y los propietarios de las lanchas trabajaron en la elaboración de un historial pormenorizado de cada una de las embarcaciones inscriptas para la reconversión. “Estuvimos tres meses concentrados en eso. Esperamos que este miércoles, que se reúne el Consejo Pesquero, se avalen los informes para entonces sí comenzar con el diseño de los proyectos individuales”, detalló Ignoto. Esos informes serán analizados luego por la Autoridad de Aplicación de la medida.
El artículo 8 de la resolución ministerial (5/2011) aclara que a las embarcaciones a las que se les autorice su reconversión, una vez operativas, “no podrán transferir sus permisos o cambiar su puerto de operación por un plazo de 5 años”. Al respecto, Ignoto declaró: “Concretar la modernización de la flota, nos habilita a mantener los permisos actuales de pesca. Por ello que pedimos reconversión y no otra cosa. Haber habilitado esta iniciativa es otorgar al sector un reconocimiento merecido. Estamos hablando de una minoría étnica y originaria de nuestro puerto que está pasando por un momento complejo en términos de producción y rentabilidad”.
CAPÍTULO 2: EL FINANCIAMIENTO
Billetes más, billetes menos, las nuevas embarcaciones demandarán a los propietarios de las lanchas amarilla una inversión promedio de 800.000 dólares, según estimaciones de Luis Ignoto. Ahora, ¿De dónde saldrán esos recursos?.
Aunque aclaró que todavía no se están gestionando activamente las líneas de financiamiento requeridas para afrontar semejante gasto, el presidente de la Sociedad de Patrones dijo que “hay posibilidades de que mediante Amado Boudou, a través del fondo del Bicentenario, o del Banco Provincia surjan los créditos para costear la compra de las embarcaciones”.
“Todo depende de la voluntad política que haya, que hasta el momento es muy buena. Tanto Nación como Provincia han manifestado sus intenciones de acompañar este proceso. Lo que necesitamos es que sean créditos blandos con tasas subsidiadas a un valor de mercado razonable”, deslizó Ignoto.
“Queremos un crédito común y corriente. No estamos pidiendo un regalo, sino un financiamiento. Nosotros queremos devolver todo lo que nos presten, pero necesitamos, justamente, de un préstamo”, completó el presidente de la institución pesquera, que descartó que los buques amarillos vayan a ser tomados como parte de pago de las nuevas embarcaciones.
“No las toman con valor económico. Se está evaluando qué función cumplirán en el puerto, porque la postal no va a desaparecer”, aseguró, hacia el final.
EL FUTURO DE LAS LANCHAS
Hasta acá se ha hablado del futuro productivo de los propietarios de las lanchitas, pero no del destino de las tradicionales embarcaciones amarillas, que desde hace décadas constituyen una de las postales más emblemáticas de la ciudad.
En este sentido, Ignoto adelantó que junto al Municipio y la Provincia se trabajará en dotar de un rol deportivo, científico y educativo a la flota que quedará desafectada tras la reconversión de buques.
En su momento, el presidente de los Patrones había insinuado que las lanchas podían quedar en exposición para la visita de turistas y marplatenses. También había compartido la posibilidad de que los viejos pescadores de estas embarcaciones formaran parte de las currículas de las escuelas de pesca, proponiendo pasantías en las lanchas. Ayer, Ignoto, reconfirmó esas intenciones, pese a advertir que todavía no hay nada concreto ni cerrado.


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