Es un proyecto de la concejal María del Huerto Ratto, que apunta al seguimiento de los niños de comedores, a través de la valoración antropométrica. “Existen escasas encuestas y nulos registros nutricionales que ayuden a entender mejor la problemática”, destacó.
Ejes del proyecto
La concejal Ratto solicita precisamente en su propuesta al Ejecutivo municipal el seguimiento de los niños en edad escolar, que asisten a comedores escolares, mediante la valoración antropométrica -peso, talla, edad, índice de masa corporal (IMC)-; la elaboración de un registro sobre los datos obtenidos de esas valoraciones antropométricas; la intervención, de acuerdo con los valores antropométricos o situaciones especiales, adaptando el menú cuando así lo requiera; la apoyatura técnica a los comedores, en la observación de la calidad y cantidad de los alimentos recibidos, así como también del depósito o guardado si lo hubiera; la capacitación a los manipuladores de los alimentos para una correcta y adecuada preparación del menú y la evaluación del costo-beneficio de la ración. También sugiere al Departamento Ejecutivo realizar un convenio de colaboración con el Colegio de Nutricionistas /Dietistas de la provincia de Buenos Aires.
La edil sostuvo que “nuestra región, siendo un productor y proveedor internacional de alimentos, no está exenta de los problemas nutricionales” y que “existen escasas encuestas y nulos registros nutricionales que ayuden a entender mejor la problemática ya que nos permitirían diseñar menús adecuados para los centros comunitarios” teniendo en cuenta la situación biológica de cada niño “aunque, casi siempre se ve la misma problemática: malnutrición, desnutrición crónica que muchas veces convive con obesidad, obesidad, bajo peso, anemias, hipovitaminosis, baja talla”.
“No hay evaluación”
Repasando el contexto general, la licenciada Ratto sentenció que “uno de los problemas en salud pública es el control de gestión”, que “conlleva posteriormente la evaluación de los resultados”. Además al argumentar su plan alertó sobre que “suele existir una inadecuada manipulación de los alimentos, produciendo contaminación cruzada de ellos o de las preparaciones, teniendo como consecuencia diarreas, afecciones intestinales, fiebre y la repetición de estos episodios afecta seriamente el crecimiento y calidad de vida del niño”. Los centros comunitarios son un espacio de “alimentación-nutrición para los chicos en edad escolar y una herramienta de política pública básica”, por lo tanto “es muy importante considerar la correcta incorporación de nutrientes y calorías”, que redunda “en un aporte educativo”, explicó.
Los comedores, según Ratto, “no están fuera de esta problemática y no hay evaluación antropométrica en los niños que concurren a los centros comunitarios” como tampoco hay “elaboración de esos datos obtenidos, ni adaptación del menú a los niños de acuerdo a su situación especial o evaluación antropométrica”. En esa línea definible, reveló que no existe apoyatura técnica sobre el control “en la recepción de la mercadería recibida en cuanto a cantidad y calidad y/o condiciones organolépticas de los alimentos; no hay control nutricional sobre las preparaciones en estos centros comunitarios ni hay una evaluación periódica sobre la relación costo beneficio”.
Por otro lado, afirmó que es “importante la palabra ‘Observatorio’ ya que la misma implica una mirada permanente sobre nuestros niños, pero no se agota allí, también significa involucrarse y comprometerse para actuar a favor de su pleno desarrollo y crecimiento”.
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