Promover la cultura y el patrimonio

Promover la cultura y el patrimonio
El abogado visitó Jujuy, desde Uruguay, para disertar en el Seminario “Gestión y Valoración del Patrimonio Cultural”, organizado por el Colegio de Arquitectos de Jujuy, sobre la política e institucionalidad cultural, y problemas y desafíos en la gestión cultural.
¿Cuáles fueron los ejes de su disertación?

Es el primer modulo de un curso que está pensado para valorar y promover la cultura y el patrimonio de Jujuy. Yo no puedo hablar de Jujuy porque no lo conozco en profundidad, pero trasmito mis experiencias en Uruguay, analizando las nuevas corrientes de las políticas culturales y algunos conceptos medulares para pensar la cultura como una política social de primera magnitud y no como una cuestión ornamental o instrumental, la cultura no como un calendario de actividades o catálogo de museo, sino como una manera de vivir de la sociedad, de expresarse, comunicarse y desarrollarse.

¿Cuáles son algunas de esas nuevas corrientes?

Es una visión que genera contradicciones porque una persona puede tener una manera de vivir y de expresarse culturalmente, y cuando digo culturalmente no digo solamente expresiones artríticas, sino de todo tipo: tecnológicas, deportivas, puede querer comunicarse a través de la música o una pintura pero también le pueden interesar algunos aspectos como vivir en su comunidad y construir su identidad a través de sus ancestros y sus tradiciones. Desde otro punto de vista tendemos a decir que este aspecto es muy valorable, y más en Jujuy, donde se valora su propia historia y la riqueza de sus paisajes pero también hay jóvenes jujeños que tienen otras manifestaciones artísticas y se interesan en otras expresiones que también forman parte de la misma comunidad y que tienen que desarrollarse. Esa manera de ver la cultura como un ecosistema cultural, porque hay muchas manifestaciones en diálogo, y a veces en conflicto, debe estar en desarrollo; y como en un ecosistema hay que intervenir con mucho cuidado porque está en juego una cuestión clave de la sociedad que es la cultura y la cultura del otro. Eso implica no sólo recursos presupuestales y de una administración pública sino una formación profesional para analizarlo y seguirlo que es lo que estamos tratando de abordar en este seminario.

¿Cómo se interesó en trabajar en el ámbito de la cultura y su relación con la arquitectura?

Particularmente trabajo la cultura, me atrevería a decir que con todo, porque fui durante diez años director de Cultura en la intendencia de Montevideo y estos temas fueron temas capitales para desarrollar la cultura en nuestra ciudad. En el seminario se relataron contradicciones que viví y sobre las que hubo que ir tomando decisiones, sabiendo siempre que nunca se resuelven definitivamente, y sabiendo que si a uno le va bien en el trabajo que hace para la cultura de la comunidad, la demanda va a ser mayor. Si son exitosas va a haber más demandas para hacer cosas, para participar y hacer actividades y producir culturalmente, y eso implica una permanente tensión a quien está a cargo.

¿Cuáles son algunas de las contradicciones a las que se enfrentó?

Y una de ellas, por ejemplo, fue en mi caso trabajar el candombe en Montevideo como una expresión cultural muy típica. Por un lado tratamos que se democratizara, pero es de origen afro, entonces nos preguntamos cómo cuidábamos el origen afro y simultáneamente cómo favorecíamos que los blancos y los montevideanos disfrutaran de tocar el tambor como si fuera propio. Este es un ejemplo, pero en Jujuy también hay contradicciones, una de ellas puede ser cómo valorar un patrimonio histórico de la humanidad como la Quebrada de Humahuaca y cómo se la gestiona, sin que lesione a los pueblos originarios. No deja de ser un mismo planteo cultural, una tensión sobre cómo atesoramos nuestras tradiciones culturales y cómo evolucionamos para revivirlas. La arquitectura es un componente del rescate patrimonial, hay un componente histórico, antropológico, existe una visión transversal de la cultura, incluso el arquitecto se nutre de investigación histórica, antropológica, y arqueológica; entonces creo que a muchos uruguayos nos falta formación para aplicar estrategias en la realidad compleja.

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