El funcionario internacional estuvo en San Juan en la Argoliva y en el VII Congreso Internacional del Olivo. Aseguró que con el mayor volumen de producción se tienen que hacer campañas de promoción para elevar el consumo.
El funcionario en exclusiva dialogó con Diario El Zonda, en el hotel Del Bono Park, con Jean Louis Bartjol sobre todo lo que tiene que ver con el Comité Olivícola Internacional.
¿Cómo evalúan desde el COI, la realización de este tipo de encuentros en países emergentes como Argentina?
Valoramos mucho este evento y por primera vez estamos en San Juan con un apoyo tan concreto. El COI es un organismo intergubernamental. Tiene como papel apoyar el desarrollo de promoción científico, técnico y de promoción. En la semana de realización del Argoliva y del Simposio todo esto en conjunto se encontró, porque estaba este Simposio internacional que marca el rumbo por la comunidad científica del mundo agrícola y que por primera vez salió del Mediterráneo y este concurso. La idea de añadir al evento científico, algo que tiene que ver con el producto, como Argoliva ha sido una muy buena idea. Desde el COI son cosas que promovemos como la calidad, las normas y los controles.
La presencia del COI se aumenta en Argentina pues la otra es en Expolivo en Catamarca.
Nosotros estamos muy contentos de estar aquí. Expolivo se hace cada dos años y yo estuve en la otra edición. Este año por cuestiones de agenda tuve que mandar a un asistente para que ocupe la mesa redonda que hicieron.
¿Esto le da relevancia al país por las características olivícolas que tiene?
Argentina por un tiempo se preguntaba si valía la pena el ingresar al COI. Luego de haberlo valorado, lo decidió hace poco, y a partir de ese momento se ha convertido en el embajador del COI para Latinoamérica.
En julio invitaron a todo el concejo del COI en Buenos Aires y la esfera ejecutiva del COI con el apoyo de Argentina ha conseguido que participen varios países de América del Sur, y muchos participaron como observadores, pero tuvieron la posibilidad de ver de cerca lo que es el trabajo del COI. Hablar entre delegaciones y el sector privado de varios países y las formas para estar o no en la organización del COI. Éste ha sido un papel importante del cual se ha ocupado Argentina, tema que valoramos mucho.
¿Cómo ve el COI la emergencia de países olivícolas como Argentina que tienen ventajas en terrenos para cultivar o las condiciones climáticas?
Es muy interesante a nivel crecimiento. En términos de COI es que sus miembros se comprometen a cumplir con lo establecido, para la exportación y la importación. La muestra es que tiene como objetivo que el producto sea leal transparente y que no haya ningún engaño al consumidor final. De la misma forma hay una preocupación para mantener la genuinidad del aceite que se produce en el nuevo mundo. En este caso no cumple la norma, no porque hay problemas, sino porque la naturaleza lleva que no se cumpla, con la norma COI. En Argentina, la norma COI, no se cumple en algunas zonas del país, pero se produce un aceite de calidad, conforme a realidad y sin fraudes. Se ha trabajado mucho para que el producto nacional se adapte.
Cuando un producto de un país asociado no cumple con una de las características de la norma, se miden con otros parámetros y son un poco más estrictos para figurarse. Acá no hay trampas ni fraudes, en esto hemos estado trabajando bastante bien.
En el país se pidió mucho la incorporación al COI para evitar fraudes en los productos
En algún momento Argentina estaba con problemas y luchando desde el exterior. El COI representa el 98 por ciento de la producción mundial de aceites del mundo y hacerlo desde afuera era estar en una posición minoritaria. La norma COI es un tratado de Estados. Hay un compromiso jurídico que firman los países de cumplir con las normas cuando exporta o importa. Tratar de cambiar la normativa del 98 por ciento desde afuera es casi imposible.
Al final Argentina se dio cuenta que no había trampa en todo esto y que había que ajustar algunas cosa en algunas regiones. El COI es un organismo controlado por Naciones Unidas, no es un club, es un conjunto de Estados que tienen que ver con lo olivícola.
¿Con la fiscalización del 98% de los aceites y más del 80% de las aceitunas, cuál es su visión del mercado?
Estos dos últimos años hemos vivido campañas muy contrastadas. En la campaña 10/11 fue pareja en la producción, el desarrollo del consumo y un mercado bastante equilibrado. Pero hubo un problema de precios en la que a muchos productores, no les alcanzaba para cubrir los costos de producción.
En este tiempo los productores aguantaban, y posponían podas y abonos, que no es bueno a largo plazo. Vino la campaña actual y muestra un muy buen momento en lo climático lo que hizo que la producción explote. Con esto se aumentó el 10 por ciento la producción mundial. De momento esto no es algo que se consuma en el mundo y genera desequilibrios de precios.
¿A dónde vamos con esto?
Nos estábamos encaminando a una situación en la que algunos olivareros estaban perdiendo la producción. También los árboles mismos, porque sin la poda regular pierden productividad. Lo que va a pasar en esta campaña en que España tuvo en el 10/11 una muy buena producción, de los tres millones de toneladas, al menos 1.6 son de este país. Esto implica un crecimiento del 10 %.
Cuando hubo un incremento se hizo en España cuando produjeron 1,6 millones de tonelada. La importancia de tener a España, el primer productor, es tener en cuenta el peso de este país pegado al mercado mundial, que este año las previsiones hacen que sea de menos de un millón de toneladas. Lo importante es que suba a un nivel, que la cadena pueda tener sus cosas en producción, sin afecte al consumidor, porque sino se va otros productos y para que vuelva es muy difícil. Por esto hay que ser muy razonable en un momento de precios altos que no suba demasiado. El punto clave es empezar a mirar lo que pasa en España para determinar mercados.
Lo importante es que esta campaña es clave para determinar si habrá una recuperación o con un problema de producción, la verdad proyectamos a largo plazo hay muchas fincas nuevas en el mundo. Por esto hay que hacer mucha promoción en los mercados mundiales a la hora del consumo, para que la comercialización siga creciendo y el balance con los precios se mantenga.
Los países asiáticos son un gran atractivo para los olivícolas, porque el consumo no para de crecer.
Tenemos muchas expectativas con China, ellos consumen unas 30.000 toneladas al año y este año proyectamos venderles unas 35.000 toneladas, pero aún el volumen no representa tanto. Del consumo total sin las 700 mil toneladas, de estas 300 mil toneladas van a Estados Unidos y el resto al bloque Europeo. En consumo pro menor le sigue Brasil con 65 mil toneladas y luego un grupo de países como Australia, Japón, Canadá, China y Rusia que vienen creciendo.
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