El flamante ministro de Defensa surcoreano advirtió que su país responderá "firmemente" a las agresiones
SEUL.- En la víspera de unas maniobras militares conjuntas de Estados Unidos y Corea del Sur que, según el régimen de Pyongyang, tendrán "consecuencias imprevisibles", el flamante ministro de Defensa surcoreano, Kim Kwan-jin, prometió "devolver los golpes multiplicados" en caso de una nueva agresión armada de Corea del Norte.
Kim, ex jefe del estado mayor de las fuerzas armadas, fue designado ministro anteayer, tres días después del bombardeo norcoreano a la isla de Yeonpyeong, que dejó un saldo de cuatro muertos, en un ataque de una magnitud sin precedentes desde la guerra de Corea (1950-1953), que provocó una ola de críticas contra la "débil" reacción de Seúl.
"Es necesario responder firmemente a las provocaciones de Corea del Norte", dijo Kim en declaraciones al diario conservador Chosun Ilbo .
"Debemos responder de manera más fuerte [...], devolver los golpes multiplicados" en caso de un nuevo ataque de Corea del Norte, añadió, en sus primeras declaraciones a la prensa en calidad de ministro.
En este contexto, el presidente surcoreano, Lee Myung-bak, advirtió a sus ministros y asesores que estén listos para otra "provocación" de Corea del Norte durante los ejercicios militares conjuntos del Sur con Estados Unidos que comienzan hoy.
"Existe la posibilidad de que Corea del Norte tome alguna acción inesperada, así que, por favor, prepárense a la perfección mediante la cooperación con la fuerza conjunta de Estados Unidos y Corea", indicó Lee, según fue citado por un vocero.
El gobierno surcoreano ha sido muy criticado esta semana por su respuesta militar, juzgada demasiado tímida, después del ataque de Pyongyang a la isla de Yeonpyeong.
"El nuevo jefe de la Defensa tiene mucho trabajo por delante", advirtió ayer el diario Korea Joongang .
"La credibilidad y las capacidades de las fuerzas armadas han sido cuestionadas profundamente", estimó el diario.
Venganza
Mientras las críticas no se disuelven y se multiplican los deseos de venganza en Seúl, Corea del Sur celebró el funeral de las dos víctimas militares del ataque norcoreano.
En una concentración en el centro de Seúl, ex combatientes surcoreanos exigieron una respuesta firme contra el régimen comunista.
"¡Unámonos y venguémonos!", gritaban los ex soldados de la marina, vestidos de uniforme, al tiempo que quemaban una bandera norcoreana y retratos del dictador Kim Jong-il y de su hijo Kim Jong-un, su supuesto heredero.
Pyongyang, por su parte, prometió ayer "golpear sin piedad" en caso de violación de su espacio soberano, en especial el Mar Amarillo, donde Estados Unidos y su portaaviones George Washington efectuarán las maniobras navales conjuntas con las fuerzas de Seúl.
"Nuestro ejército tiene preparados los cañones de su artillería y si los invasores se atreven a introducirse en nuestro territorio terrestre, marítimo o aéreo, transformaremos el corazón de nuestros enemigos en un mar de fuego", advirtió el Comité para la Reunificación Pacífica de Corea, un organismo gubernamental norcoreano.
Los ejercicios navales de Estados Unidos y Corea del Sur son "una nueva provocación militar intolerable contra nosotros", añadió.
"Si Estados Unidos trae finalmente su portaaviones al Mar Occidental [Mar Amarillo], las consecuencias son imprevisibles", advirtió el gobierno norcoreano a través de un comunicado.

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