Alicia Kirchner es la alternativa que analiza el laboratorio oficialista para fortalecer y perfeccionar la reelección de Cristina Fernández, a quien no entusiasmaría un nuevo turno en el poder si revelaciones como las del caso Schoklender dejan de ser un caso aislado. A esa hipótesis se suma otra: la de un frente nacional liderado por Hermes Binner para restarle votos a la alianza Alfonsín – De Narváez
Un rumor que guardaría sintonía con otros que circularon con insistencia la semana que pasó y a los que pareció referirse la Presidente en su saludo al Día del Periodista, cuando aludió a supuestas “operaciones de prensa.” Acaso el primer titubeo oficialista para apoderarse del “relato” de los hechos políticos, una de sus principales obsesiones durante los ocho años que lleva su gestión.
Complementarios entre sí, algunos de ellos dieron cuenta de una eventual candidatura presidencial de la hermana del fallecido ex presidente. En otras, se la vinculó a la cual el candidato a vicepresidente se haría cargo del Ejecutivo luego de las elecciones del próximo 23 de octubre, último servicio que Cristina tributaría al kirchnerismo para renunciar al cargo de Presidente una vez lograda la reelección.
Esa hipótesis se combinaría con otras en las que se indica el poco entusiasmo que le despertaría un segundo mandato si las revelaciones vinculadas a Sergio Schoklender amenazan con ser algo más que un caso aislado. Un escenario donde, en apariencias, Alicia sería la encargada de defender los cuestionamientos que podrían surgir hacia el modelo desarrollado por el oficialismo, con fuerte asentamiento en las organizaciones vinculadas a la defensa de los derechos humanos.
Así se desalentaría también los movimientos atribuidos al peronismo bonaerense para insistir con Daniel Scioli, eterno candidato a encaramarse del poder ante cada crisis que vive el arco oficialista. La alusión a la responsabilidad de los intendentes en el control del plan de viviendas ejecutado por las Madres de Plaza de Mayo que efectuaron funcionarios del ministerio de Planificación Federal en su visita a Diputados, parece no apartarse de esa interpretación.
Scioli y el kirchnerismo coincidirían, sin embargo, en la preocupación por descontar votos a la alianza entre Ricardo Alfonsín y Francisco De Narváez, con un frente nacional liderado por el socialismo de Hermes Binner, gobernador de Santa Fe, y con un rol gravitante de Margarita Stolbizer.
Desembarco
A las primeras y resonantes revelaciones sobre la vida dispendiosa que habría seguido en los años que Schoklender se desempeñó como apoderado de la Fundación Madres de Plaza de Mayo, se le atribuyó el supuesto malestar anímico que habría aquejado a Cristina Kirchner durante su estadía en Italia, así como el incumplimiento parcial de parte de su agenda protocolar.
La desmentida de Alfredo Socimarro, vocero presidencial, no logró atenuar la insistencia con que circuló esa versión. Tal vez la eficacia de sus palabras se viese afectada por el hecho de ser la segunda intervención que debía realizar en el mismo sentido en menos de 48 horas.
Antes debió enmendar al ultra oficialista Carlos Kunkel, para quien la Presidente anunciaría su reelección el 23 de junio. Casi en simultáneo, cobró cuerpo otra: la Presidente buscaría ser elegida para un segundo turno pero no completaría ese mandato ya que renunciaría para delegar esa misión en el vicepresidente.
El rumor comenzó a circular una semana después del desembarco de Alicia Kirchner en Lomas de Zamora para inaugurar con Gabriel Mariotto un grupo de las rotuladas “casas compañeras.” Acto al que asistieron los intendentes de Lomas de Zamora, Lanús, José C. Paz y Cañuelas. Martín Insaurralde, Darío Díaz Pérez, Mario Ishii y Gustavo Arrieta mantiene un fluido contacto con el kirchnerismo nacional, que los considera como propios.
Fue sin embargo el acto en La Plata de la semana que pasó en el que Alicia que reunió a 12 alcaldes del Conurbano y se hizo notoria la ausencia del intendente Pablo Bruera, quien viene mostrándose cerca de Daniel Scioli. El gobernador viene de desarticular el auto rotulado “grupo de los 8” jefes comunales alianzados con Sergio Massa.
Fuentes del peronismo bonaerense daba por descontado antes del Congreso del PJ que el intendente del PJ no competiría en las internas abiertas. “Cerró un muy buen acuerdo con Scioli que incluye fondos para obras que le permitan hacer de Tigre una vidriera para el 2015, confió un dirigente del Conurbano, para quien el entendimiento tiene además otro atractivo.
Preocupación
Massa y Hugo Curto compartirán “la lapicera” para determinar quiénes serán los candidatos a diputados provinciales por la Primera Sección Electoral, que elige 15 diputados provinciales. El kircherismo arriesga allí siete de las butacas que actualmente tiene en la Legislatura bonaerense, con el condimento que es la región donde Martín Sabatella, candidato a gobernador por Nuevo Encuentro, proyecta su influencia con una intención de voto de alrededor del 10 por ciento.
Solo Alfredo “Loby” Antonuccio, viejo lugarteniente de Fernando Galmarini, padre de la esposa de Massa y presidente del PJ, Malena, tendría garantizada su reelección. “Quien no atraviese el filtro de Curto y Massa, no llegará a candidato”, aseguró la fuente.
El de Tigre había sido pensado por el kirchnerismo como una alternativa para disputarle poder a Scioli y que su reelección no termine por consolidarlo como un poder alternativo al de Cristina, de ser reelecta y sin la posibilidad de un nuevo mandato por delante. La candidatura planteada ahora por Ishii parece ligada, en principio, al aislamiento al que podría ser condenado por el nuevo eje que surgiría luego del acuerdo entre Scioli y Massa.


















Comentá la nota