Los programas sociales hicieron disminuir las guardas de niños

Transcurrido la mitad del año, los jueces de familia de Salta otorgaron sólo ocho guardas de menores abandonados a nuevas familias. La cifra continúa una tendencia a la baja que se detecta desde 2007.

Aunque no hay estadísticas en concreto, en el Poder Judicial se cree que a disminución es un efecto de los programas sociales, que hace que haya menos niños en situación de adoptabilidad.

De todos modos, aún cerca de un 60% de las guardas de chicos se haría en un sistema paralelo al judicial, lo mismo que en otras provincias del país.

Las ocho guardas que jueces de familia otorgaron durante la primera mitad del 2010 contrastan con las 48 que se dispusieron durante todo el 2005: si los números se repiten en los próximos seis meses, en 2010 los jueces de familias habrían otorgado un 66 por ciento menos de guardas que hace cinco años.

Es que desde el 2006, las estadísticas de la Secretaría Tutelar del Poder Judicial de Salta vienen observando una disminución constante: 41 guardas en 2006, 24 en 2007, 21 en 2008, y sólo 20 en 2009.

El Secretario Tutelar de Salta, Ernesto Douthat, encargado de llevar el registro de todas las personas que desean obtener la guarda de niños -el primer paso para iniciar ocho meses después el trámite de la adopción- ensaya una explicación provisoria: los programas sociales han hecho que las familias tiendan a conservar su vínculo con los hijos.

Por eso las cifras con las que terminará el año serán decisivas. La asignación universal por hijo que comenzó a pagarse desde fines del año pasado ya fue señalada por el gobierno nacional como uno de los motivos de mayor escolarización en la Argentina y debería motivar también una disminución aún mayor en las guardas.

Sin embargo, al menos por el momento no es posible en Salta ni en el país tener un panorama del todo preciso de la cantidad de niños que son entregados por sus progenitores biológicos a nuevas familias.

Es que en el Poder Judicial se sospecha que -lo mismo que en otras provincias del país-, un 60% de guardas se realiza sin la intervención de un juez: son guardas de hecho, sin intermediarios, en operaciones que trata infructuosamente de evitar la legislación vigente.

"Las provincias con bolsones de exclusión son muy propensas a este tipo de captación de bebés", asegura Douthat.

"La patria potestad no se puede abdicar de una persona a otra, sin intervención de un juez. Porque si así lo fuera, los padres biológicos podrían elegir el mejor postor", señala Douthat, dando a entender lo que efectivamente ocurre en buena proporción de las guardas de hecho.

La magnitud de las "guardas" ilegales apenas es entrevista en el Poder Judicial cuando años después son "legalizadas", ante un juez condicionado a conservar el vínculo entre el niño y su nueva familia, tras años de convivencia.Según las estadísticas, del Poder Judicial, desde 1997 los jueces locales "legalizaron" más de trescientos guardas de hecho, que se habían arreglado en su inicio sin intervención judicial.

Centenares de postulantes

Mientras, en los archivos de la Secretaría Tutelar se acumulan los registros de personas que desean tener la guarda de niños abandonados por sus padres en hogares cuna o en hospitales.

Más de 800 legajos están disponibles en la oficina de Douthat con datos de matrimonios o personas dispuestos recibir en guarda a niños. De esos legajos, sólo 50 pertenecen a personas o matrimonios de Salta. Y de los 750 restantes, la mitad corresponde a la capital Argentina y la provincia de Buenos Aires.

La oferta de padres para recibir hijos es tal que, una vez que un juez declara a un menor en condiciones de adoptabilidad, en cinco días puede llegar a tener su padres adoptivos: basta que el juez encuentre a los candidatos más adecuados entre los legajos que le son ofrecidos por la secretaria tutelar.

Sin niños en espera

Con su descripción del proceso por el cual se otorga la guarda, Douthat intenta romper la idea extendida de que en Argentina los trámites de adopción son lentos. "No es así. Lo que pasa es que antes de declarar a un niño en condición de ser adoptado, se intenta por todos los medios de preservar su vínculo familiar.", resaltó.

Pero cuando un juez no ve para un menor otra salida que la guarda y la adopción, asegura Douthat, el proceso puede durar sólo cinco días.

"De hecho, no hay chicos en la Casa Cuna que estén disponibles para la guarda".

De esa manera, asegura el funcionario, algunos postulantes pueden recibir en pocas semanas su niño, una vez que está concluido su legajo: todo depende de que el juez de turno crea que esa es la mejor opción para el menor. Otras postulantes, en cambio pueden esperar año hasta "dar a luz". Y una buena parte nunca tendrá esa suerte.

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