Profundo análisis del rol de los medios en la democracia posdictatorial

La convocatoria del Departamento de Ciencias de la Comunicación de la Facultad de Humanidades de la Universidad Nacional de Jujuy y de Madres y Familiares de Detenidos Desaparecidos de Jujuy reunió hoy a periodistas, docentes, estudiantes y referentes de los derechos humanos, que escucharon los aportes de la periodista Alejandra Dandan y el profesor Alejandro Kaufman sobre cómo abordar desde la prensa los procesos judiciales por delitos de lesa humanidad y sobre el papel de los medios en la construcción de la memoria en la Argentina actual.

Dieron las palabras de bienvenida y agradecimiento a la concurrencia Alejandra García Vargas y Marta Rondoletto, por el Departamento de Comunicación, e Inés Peña, por Madres y Familiares.

No ser imparciales ante el bien y el mal

Alejandra Dandan, que escribe en Página/12, donde se dedica exclusivamente a la cobertura de los juicios orales y causas de lesa humanidad que se desarrollan en distintos lugares del país, señaló desde el comienzo que su experiencia implica un compromiso con la verdad aunque no con la imparcialidad “porque no se puede ser parcial ante el bien y el mal”.

Haciendo un recorrido sobre la cobertura de casos como los de las investigaciones para determinar responsabilidades de la Noche del Apagón, en Ledesma, Jujuy, o las investigaciones para el juicio en Salta por la desaparición del ex gobernador Miguel Ragone, donde también se corrobora participación del sector empresarial junto al terrorismo de Estado, Dandan describió la cocina de la noticia en los medios que se involucran con la visión de los derechos humanos en los procesos de memoria, verdad y justicia. En ese sentido, expuso que desde la prensa estos procesos judiciales deben acompañarse con estrategias que fortalezcan tal construcción, como las de exponer la falta de avances y los artilugios de los genocidas y los “personajes” y mecanismos que requieren crítica por obstruir el desarrollo de los juicios. También señaló la importancia de los testimonios de víctimas y testigos y de los organismos de derechos humanos y organizaciones sociales y políticas en lo que señaló como algo que favorece al tratamiento por parte de la prensa, celebrando que “lo social obliga a la cobertura”.

La oportunidad de hoy

Alejandro Kaufman, a su turno, argumentó que así como hay avances, “hay cuestiones en las que al dictadura no terminó”, e indicó al sector de la prensa como uno de los más atrasados. El juicio que se desarrollará a partir del 12 de julio en Jujuy “tiene que ver con lo que vamos a vivir, con lo que van a vivir nuestros hijos”, expresó Kaufman, y luego argumentó sobre la necesidad de pensar la relación de la Comunicación con los derechos humanos.

“Hay una prensa hegemónica, con mucho poder, que continúa la dictadura, que defiende a los genocidas; que se les dé la palabra en entrevistas a los genocidas es un retroceso enorme”, señaló en su intervención, como también que “la incitación al gatillo fácil, a la violencia represiva es parte de esa continuación de la dictadura”. Esto, remarcó Kaufman, es lo que hoy nos hace ser testigos de “situaciones perversas en la prensa argentina”, donde no sólo se difunde la voz de los perpetradores, sino que a la voz también la tienen y administran perpetradores, como es el caso de periodistas con colaboración comprobada en la dictadura. Sin embargo, continuó, se opone y se ha venido oponiendo a ese poder del horror un poder tan “potencial como pequeño”: el poder de la “fuerza testimonial”. Esa fuerza, la de la palabra de quienes, como las madres y familiares de desaparecidos, denunciaron los delitos de lesa humanidad y lo siguen haciendo, es una fuerza que aún en condiciones de desigualdad ha venido torciendo el brazo de ese poder de la dictadura, remarcó el profesor de la UBA y de la UNJu.

La cobertura del desarrollo del proceso judicial que se iniciaréáen Jujuy, el primero en la provincia por delitos de lesa humanidad, y la de todo el proceso de apoyo a este juicio, es “la oportunidad para recuperar esa fuerza testimonial, para que se hagan esfuerzos locales que puedan adentrarse en esa voz en el contexto de los juicios, lo que de por sí ya tiene una importante fuerza paradigmática”, observó Kaufman.

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