El gobierno movilizó a 15.000 efectivos del ejército y la policía a siete estados que viven un rebrote de violencia tras la calma electoral
CIUDAD DE MEXICO.- Luego de una relativa calma durante el período electoral que culminó con el regreso del PRI a la presidencia, la violencia del narcotráfico mexicano desató en los últimos días su furia y obligó al gobierno de Felipe Calderón a lanzar un gigantesco operativo con 15.000 policías y militares, que se sumarán a las decenas de miles ya desplegados en los puntos más conflictivos del país.
Las secretarías de Defensa Nacional y de Seguridad Pública movilizarán cerca de 4000 policías y 11.000 militares en los estados de Michoacán, Nuevo León, Guanajuato, Zacatecas, San Luis Potosí, Coahuila y Tamaulipas. La policía envió ayer una avanzada de 600 agentes a Michoacán, sobre el Pacífico, que serán apoyados por 30 patrulleros, dos helicópteros y 20 vehículos blindados.
La vanguardia policial coincide con el envío de las primeras unidades del ejército, que comenzó la movilización de tropas hacia diversas localidades del país, especialmente a zonas rurales y urbanas donde la semana pasada se registraron graves incidentes de quema de vehículos y estaciones de servicio, y hacia los distritos donde los carteles desarrollan sus principales actividades.
En esos siete estados del oeste y norte de México, las explosiones de automóviles, el fuego graneado de pistoleros y los asesinatos colectivos, la mayoría cometidos entre carteles que rivalizan por el domino territorial y las cuotas de poder, se dispararon a niveles inusualmente altos, incluso para poblaciones que viven en perpetuo y angustioso estado de guerra desde hace seis años.
Pese a que la eficacia de su estrategia es cada vez más cuestionada, el gobierno de Felipe Calderón mantiene el programa de lucha que lanzó apenas asumió, en 2006. A fines de ese año, despachó a 50.000 uniformados para combatir en el frente de los narcos.
Seis años después, la estrategia no logró erradicar el flagelo de la narcoviolencia de México, sacudido por una cifra de muertos que supera los 55.000. La cuenta sigue subiendo, y el ensañamiento de las ejecuciones no conoce límites: las decapitaciones en las zonas urbanas, incluso en grandes ciudades como Monterrey y Acapulco, y las fosas comunes con multitud de víctimas descuartizadas, en especial en las zonas rurales del Norte, riegan de polvo y espanto la vida cotidiana del país, e impulsaron la formación de influyentes organizaciones pacifistas.
En esta nueva escalada, el envío de los primeros policías de refuerzo a Michoacán responde a un encadenamiento de violencia que comenzó el viernes pasado, cuando la policía lanzó una operación que dejó por lo menos cinco delincuentes muertos. La maniobra provocó una ola de represalias de la organización de Los Caballeros Templarios, que incendiaron estaciones de servicio y vehículos en distintas ciudades del vecino estado de Guanajuato.
De aliados a enemigos
Algo más al Norte, el estado de Zacatecas es barrido por otra ola de violencia indiscriminada que se cobró la vida de cerca de 30 personas en unos días. El viernes murieron 15 delincuentes y otros 14 fueron detenidos en operativos de fuerzas federales y estatales.
Ese mismo día, ocho cadáveres en avanzado estado de descomposición, con heridas y marcas de tortura, fueron hallados dentro de una camioneta a pocos kilometros de un retén del ejército en Fresnillo. Todo, en medio de una guerra entre grupos que se disputan el control de la región, entre ellos, el cartel de Los Zetas, quizá la más sanguinaria de las bandas armadas mexicanas, y sus antiguos aliados del cartel del Golfo, ahora declarados enemigos.
También el estado de Veracruz se sacude al son de las balas. Durante el fin de semana, fueron hallados los cuerpos de siete integrantes de una familia, cuatro de ellos menores de edad, en el interior de una vivienda en la localidad de Manlio Fabio Altamirano. La disputa entre grupos criminales por el control territorial de ese estado volcado sobre el Golfo de México se inició en 2007, tras el asesinato de uno de los principales líderes de Los Zetas. Según la armada mexicana, son cuatro las bandas del narcotráfico que se disputan esa codiciada región: los carteles del Golfo, Los Zetas, Jalisco Nueva Generación y La Familia Michoacana.
Y el estado de Nuevo León no se quedó atrás en el balance de víctimas. Monterrey, la principal ciudad del Norte y la tercera con más habitantes del país, fue escenario anteayer de otra ejecución indiscriminada, donde cayeron diez personas en un bar a manos de sujetos armados que se identificaron como miembros del cartel del Golfo. Aquí también, una vez más, los dueños de las calles son los sicarios de Los Zetas y del Golfo. Dos mil personas fueron víctimas en Nuevo León el año pasado de la doctrina de matar o morir de los dos carteles irreconciliables.
En este contexto de reverdecida violencia, luego de las elecciones del 1° de julio, que le dieron la presidencia al candidato del PRI, Enrique Peña Nieto, la muerte también volvió a la política. Los barones de la droga hicieron ejecutar a un político, el alcalde electo Edgar Morales Pérez, también del PRI, asesinado junto con un colaborador en la ciudad de Matehuala, en el estado de San Luis Potosí.
Los peores ataques
Político en la mira. La estrategia de Calderón de declararle la guerra al narcotráfico generó desde 2006 una ola de asesinatos que dejó 55.000 muertos. Los ataques de los narcos quedarán grabados en la memoria de los mexicanos. El peor atentado contra un político, hasta ahora, fue el asesinato del candidato a gobernador del PRI del Estado de Tamaulipas Rodolfo Torre Cantú y de cuatro personas que lo acompañaban, el 28 de junio de 2010. El candidato fue interceptado y asesinado cuando iba en su camioneta a realizar un acto de campaña.
Fosas de Tamaulipas. Otro de los peores ataques de los narcos ocurrió en los estados norteños de Durango y Tamaulipas. En abril de 2011, la policía encontró el primer cuerpo de las fosas clandestinas de ambos estados. Luego se descubrió que había 450 cadáveres.
Masacre en un casino. El 20 de agosto de 2011, un grupo de hombres enmascarados ingresó en el casino de Monterrey y mató a 52 personas, la mayoría de ellas, mujeres. El ataque duró menos de tres minutos.
Cuerpos colgados. Otro de los ataques más impactantes ocurrió el 4 de mayo de este año, cuando un grupo de narcos colgó nueve cuerpos de un puente de la ciudad de Nuevo Laredo, cerca de Texas, y repartió otros 14 cuerpos por el resto de la ciudad.
Asesinatos en Monterrey. Miembros de un cartel de droga depositaron en bolsas 49 cuerpos mutilados en las afueras de Monterrey, el 13 de mayo de 2012.
Agencias EFE, AP y diario El Universal .


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