La profundización, más sometida al libreto electoral

Hernán de Goñi

Aunque en el kirchnerismo hay mucha tranquilidad sobre la pulseada electoral de octubre si Cristina finalmente se envuelve en la bandera del modelo K, algunos contextos han comenzado a ser registrados de forma distinta, empezando a generar un impacto en la gestión del Poder Ejecutivo.

Por lo pronto, los indicadores que elabora la consultora Poliarquía mostraron ayer que en abril cayó cuatro puntos el porcentaje de imagen positiva de la Presidenta (luego de tocar un récord de 59% en marzo). También bajó el índice de aprobación (aunque sigue alto) y se incrementó la expectativa de que crecerá la inflación.

Abril fue también el mes en el que los ahorristas volvieron a dudar del apego gubernamental por la seguridad jurídica. El DNU que le liberó las manos al Estado para entrar en los directorios de grandes empresas y bancos, impactó tanto sobre los bonos en pesos como sobre el dólar, reactivando la salida de capitales. La escalada de precios y peleas salvajes como la de los petroleros en Santa Cruz también pueden haber agrandado grietas que estaban más disimuladas.

Cristina eligió dar señales de moderación frente a Hugo Moyano. Tal vez sea un gesto que anticipe que la profundización del modelo será una simple consigna de campaña. Por lo menos hasta octubre.

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