Conforman equipos interdisciplinarios que funcionan en nueve centros de atención primaria. Articulan con hospitales y escuelas. Permiten promover el desarrollo infantil desde temprano, para prevenir y evitar patologías que pueden ser contenidas.
Asistentes educacionales y sociales, fonoaudiólogos y pediatras conforman los grupos de trabajo que hasta hace poco funcionaba como prueba piloto hasta cerciorar la capacidad de coordinación con las aulas. En la provincia de Buenos Aires, es un servicio agregado al área de Educación Especial de la Dirección General de Escuelas. Tanto las clases como los hospitales son escenarios propicios para identificar a los pacientes que requieren de una atención más dedicada en alguna área de crecimiento, a partir del que se deriva a la salita más cercana.
En el Centro de Salud Glew I funciona “un servicio de tres días, donde durante dos hay dos profesionales y una el tercero. Funciona durante el ciclo escolar y cuando se reanuda se evalúan las demandas del año anterior para realizar la planificación”, le explicó a LA TERCERA Gustavo Mármol, coordinador del espacio. Ese posible nexo también funciona para los recién nacidos, cuyas familias ya obtienen la derivación para atenderse con los especialistas en el mismo lugar donde se produjo el parto. “Cuando más rápido se dé la resolución, será mejor”, resumió el referente.
Para capacitar a las personas que trabajan en la materia, se realizó un encuentro en la Asociación Médica local cuyos disertantes fueron Wendie Jarvie, de Australia, y Raúl Mercer, un investigador del país de reconocimiento internacional. Los invitados destacaron la labor local en la materia y resaltaron la importancia de trabajar en niños y niñas de hasta 3 años, una etapa central en la constitución de la subjetividad.
La primera exposición estuvo a cargo del pediatra y epidemiólogo, quien asoció el acceso a la atención para el desarrollo con el cumplimiento de los derechos de los chicos. Resaltó además que “la música, las expresiones artísticas, el desarrollo de la imaginación y el desarrollo intelectual desde muy pequeños auguran resultados positivos en las generaciones venideras”, a propósito de que Brown fue declarada “Ciudad de las Artes y las Ideas”.
Por su parte, Jarvie, directora de Educación Infantil y Atención Infantil de Australia, se refirió a los desafíos políticos para la ATDI y relató la experiencia en su país y las dificultades para obtener compromiso estatal al respecto: “Una vez que el gobierno entendió que trabajar en ATDI es invertir en el rendimiento intelectual de las generaciones futuras del país, pudimos comenzar a trabajar”, explicó. Uno de sus logros es que la educación preescolar es universal y obligatoria, a la vez que mejoraron los estandartes de calidad en los profesionales. También se incluyeron servicios especialmente adaptados para los pueblos originarios, que en ese país son una población numerosa y, en la mayoría de los casos, reacia a que sus hijos ingresen en el sistema de educación formal.
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