Los profesionales tamberos colmaron el INTA Rafaela

El primer encuentro de los egresados de los cursos 1 y 2 fue exitoso por el intercambio de experiencias de trabajadores de tambos de diferentes puntos de la provincia de Santa Fe.
El viernes por la mañana se llevó a cabo en el INTA Rafaela el primer encuentro de egresados de los cursos 1 y 2 de "El Profesional Tambero".

Con una notoria convocatoria de 210 tamberos y 23 docente, llegados de localidades como Calchaquí, Sunchales, Moisés Ville, Raquel, Humberto, San Guillermo, Villa San José, Gálvez, Carlos Pellegrini, Rafaela, San Cristóbal, Nelson, Sastre, Cañada Rosquín, Colonia Alpina, Ambrosetti y Rafaela, la actividad contó con testimonios en video, trabajos en grupo bajo la modalidad de taller; y la disertación de un idóneo en recursos humanos, que fortaleció las bases de la capacitación original y alentó a los trabajadores de tambos a seguir adelante en la adquisición de conocimientos.

La actividad que se prolongó de 9 a 12 fue variada y amena. "Se habló de la realidad de los cursos, enfocándonos en el aprendizaje y el valor del trabajo del tambero. Este aprendizaje, lo que genera es permitirles darse cuenta de un montón de cosas que no se tenían antes al alcance; y da la posibilidad de un desarrollo profesional, pero también personal, por eso toda iniciativa de aprendizaje está orientada a darles un mayor crecimiento a la vida de la gente, de los tamberos de la región, jerarquizando la profesión y de alguna manera pueden entrar en el círculo virtuoso de ïmás sé, más quiero aprenderï, para afianzar la idea de seguir aprendiendo todos los días", señaló en diálogo con LA OPINION el Ing. Fernando Preumayr, especialista en recursos humanos, añadiendo que esta formación que se brinda desde el INTA y que ya alcanzó a 1.600 tamberos de provincias como Santa Fe, Entre Ríos y Córdoba generen una iniciativa creciente de "aprender en el trabajo".

Fue con el contacto directo que los capacitadores comprendieron que "hay un deseo y una necesidad de aprender, entonces lo que hay que dar son oportunidades y esta es una de ellas".

Estuvieron presentes el director de la experimental, Ing. Carlos Callaci, así como el ex presidente de la Sociedad Rural de Rafaela, que allá por 2007 había sido el impulsor del primer curso, desarrollado en la entidad.

Durante las instancias de trabajo grupal, "las cosas que más se plantearon fueron las de poder mejorar la comunicación dentro de las empresas, de los tambos, además de conseguir formar un equipo de trabajo donde todos cumplan su rol, desde los tamberos, hasta los dueños de las empresas, pasando por los peones, para que pueda haber un verdadero trabajo conjunto y proyectos comunes. Esa es una de las materias pendientes".

Más allá del refuerzo de conocimientos que se hace con la segunda instancia del curso, el Ing. Preumayr advirtió que "cuando a uno le ha picado el bicho de ver y aprender cosas distintas, creo que hay que seguir generando oportunidades, que tienen mucho que ver con el intercambio con pares, que no sólo está ligado a los cursos, sino a la facilitación y promoción de vínculo entre pares, para poder aprender a través de lo que hacen los otros, teniendo otras ideas, otros criterios, entonces hay un caudal de posibilidades inmenso".

Sobre la importancia del conocimiento aplicado habló con este Diario la Lic. María Rosa Scala, ya que en el buen desarrollo de la tarea de un tambero, hay una repercusión directa en la cantidad de litros por vaca, por ejemplo con "el buen manejo de la rutina de ordeñe, que afecta en la calidad de forma directa, evitando los problemas de sanidad de ubre y eso sobre la clínica de las vacas se puede presentar como un iceberg, que de pocas vacas se puede terminar enfermando el resto del rodeo, entonces afecta en la producción, como en la calidad de la leche, siendo estos dos componentes fundamentales en la conformación del precio". Es entonces donde la profesionalización del tambero garantiza buenos resultados, tanto en calidad como en cantidad y es por eso que el buen reconocimiento del trabajo, tanto en lo relacional como económico es fundamental.

Ser tambero es cuestión de amor a la tarea, de herencia en muchos casos, pero por sobre todo, de una dedicación inigualable, de todos los días, de madrugadas y de tardes, con el orgullo de servir y crecer.

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