Especialistas aseguran que se trata de un “desmanejo de los impulsos de personas que nacieron, crecieron y se hicieron en el seno de la violencia”. Piden a familiares realizar consultas psicológicas.
Mientras la Iglesia asegura que se trata de la pérdida del valor de la vida humana propia y la del prójimo, especialistas sostienen que hay un claro “desmanejo de los impulsos de personas que nacieron, crecieron y se hicieron en el seno de la violencia”.
“La violencia no se despierta de la noche a la mañana. Son cuestiones que vienen circulando desde hace un tiempo y que la persona soporta en una posición demasiado pasiva. Entonces llega un determinado momento en el que la catarsis agresiva se pone en manifiesto, convirtiendo en víctima a personas u objetos. En este sentido hablamos de personas que golpean a sus parejas, compañeros o bien optan por destruir lo que encuentran en el camino. Esto muestra un gran deterioro de la sociedad en general, en la que hoy vivimos. Hoy se volvió común ver muertes, violencia de género, niños maltratados, ancianos golpeados, lo que confirma que la sociedad está enferma, está pasando por su peor momento”, sostuvieron profesionales del Hospital Psiquiátrico Diego Alcorta, en donde reciben constantes consultas.
En un análisis desde lo científico, los profesionales aseguraron que se trata de desvaríos que duran poco tiempo, pero que pueden marcar para toda la vida.
“Hay un desmanejo de la persona con sus impulsos. Lamentablemente son personas que nacieron, crecieron y se hicieron grandes en el seno de la violencia, viviéndola de cerca, siendo víctimas quizás de ella. Cada persona tiene distintas formas de canalizar sus impulsos. Cuando pasó mucho tiempo de recibir insatisfacciones o diferentes cosas negativas, se reacciona de una manera exagerada, pero no tiene que ver con el acontecimiento puntual que pasó en ese momento, sino que es una acumulación de situaciones”, agregaron.
Sin embargo, confirmaron que la mayoría de las personas violentas y sus hechos característicos tienen como víctima a una familiar.
“La persona violenta es un enfermo mental, algunos con más gravedad de otros, pero todos son pacientes. Una persona violenta es un peligro para la sociedad, sobre todo para la familia. Claro que hay tratamientos para su cura, pero generalmente se trata de gente que vivió con la violencia incorporada en su vida por lo que se hace difícil salir”, analizaron.
Salidas
En conclusión a la problemática que hoy golpea a toda la sociedad, los profesionales de la salud, pidieron a los familiares de los violentos hacer las consultas médicas pertinentes en el momento justo para evitar caer en manos de alguien que representa un “peligro” para la familia.
“Lo más común es que por cuestiones de insatisfacción, tristeza o desesperación, un violento o agresivo tenga como víctima a un familiar, fundamentalmente a mujeres. Siempre el hombre fue el que tuvo el rol activo y en este caso no es la excepción”, analizaron.l
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