Productos en extinción

Del pináculo de la gloria, al borde del abismo. Artículos que fueron muy populares y que hoy, amenazados, ya no están más en la lista del súper.
Al largo inventario de productos que ya desaparecieron para siempre de la oferta comercial de los argentinos, todos los años se suman otros que podrían catalogarse como en “vías de extinción”. Se trata de artículos con cada vez menos demanda que están quedando afuera del “ecosistema” comercial local. Bienes por los que ni Greenpeace ni Vida Silvestre juntarían media moneda para protegerlos de la inminente desaparición.

Sin haber entrado aún en la categoría de “dinosaurios” de la oferta minorista (como sí lo han hecho la gomina, los ruleros, las hojas de afeitar, las máquinas de escribir y los Rastrojero Diesel, entre otros cientos de ejemplos), estos “nuevos-viejos” pierden público día a día y están más cerca de expirar que los osos panda albinos.

Bienes que se van. Jaqueada por los adelantos tecnológicos de los motores nuevos, un ejemplo emblemático es la nafta común, el combustible que alimentó millones de carburadores y que hoy, pobre en octanos, está a punto de evaporarse de las estaciones. Hace 17 años tenía el 34 por ciento del mercado de naftas; hoy, sólo el 4.

Otro caso –que de ser una especie animal merecería varias tapas en la National Geographic– es la pila mediana (científicamente llamada “tipo C”). “Hace algunos años se llegó a vender igual o más que la grande, pero ahora, ‘sale’ alguna muy de vez en cuando”, reconoció, no sin nostalgia, el dueño de Film’s Pilas Especiales, una casa especializada en corriente continua con sede en Lima 50.

El mamut de los productos amenazados es, sin duda, el lavarropas común (o semiautomático). Alguna vez divinizado por las mujeres que hoy tienen más de 50 años, hoy ocupa una mínima porción del mercado y muchas fábricas discontinuaron su producción. “Hay muy pocos modelos, cuatro o cinco, en comparación con los de sistema automático o inteligente, de los que hay para elegir 20 ó 25”, indicó Luis Méndez, presidente de la Cámara de Artículos para el Hogar de Córdoba y director de Marketing de Ama Hogar. Según sus datos, la venta de los “comunes” cae entre el 15 y el 20 por ciento anual.

En la despensa de la esquina también se libra una batalla diaria por la supervivencia y sólo el más apto logrará prevalecer. Sin que usted lo haya advertido, el polvo limpiador (reconocido por su marca más popular: Odex) está perdiendo mercado con un primo que, además de garantizar pulcritud, no raya las superficies: el Cif.

“Sí, la mayoría de la gente lleva Cif, no Odex; con el paso del tiempo lo ha ido reemplazando”, reconoció Víctor Marconetti, del Centro de Almaceneros de Córdoba.

“En el barrio en que estoy (Altamira), no pasa lo mismo con el jabón en polvo para lavarropas, que todavía se vende mucho más que el líquido”, comentó respecto de las denuncias de algunos “ambientalistas de mercado” que habían advertido este presunto cambio de hábito.

Te amo, te odio. Tal como ha sucedido con miles de especies animales alrededor del mundo, el hombre también es el responsable directo de la inexorable desaparición de otros dos productos: las lámparas incandescentes y las bolsas de nylon.

Desde que Thomas Edison parió las primeras lamparitas de tungsteno, los foquitos se vendieron como caramelos durante un siglo entero. Sin embargo, ahora, con el tanque de petróleo de la Tierra en reserva, las lamparitas de 100 pasaron a ser una plaga indeseable. Tanto es así que en la Argentina ya está prohibida su venta. A las bolsas de nylon les está pasando algo parecido. El plástico con el que se fabrican deriva de un combustible fósil que no sobra y el hombre ha decidido degradar su comercialización en los próximos años.

“Altavistealo”. Los productos tecnológicos, tanto hardware como software, son los que tienen una vida más efímera en el mercado de hoy. Las computadoras, por ejemplo, aparecen y, casi anualmente, son reemplazadas por otras más veloces, más potentes y más confiables. El paradigma de los “tecnoproductos” a los que les queda un hilo de vida es el motor de búsqueda Altavista. Nacido en 1995, fue el primer buscador realmente completo en Internet y rápidamente se impuso como el líder de la Web. Maravillosamente rápido ponía a disposición de los usuarios un ancho de banda casi ilimitado para los parámetros de la época. Sin embargo, a principios del 2000 nació el “Tiranosaurio Rex” de los buscadores, Google, y ahora, con 61 mil búsquedas diarias, Altavista tiene una fracción vergonzosa del mercado.

Artículos con el futuro en “código rojo”

La nafta común. Del parque de 15 millones de vehículos que existe en el país quedarían sólo 387 mil que utilizan común.

La pila mediana. La también llamada “tipo C” se vendía igual que la grande. Está por desaparecer.

El lavarropas común o semiautomático. Su venta cae al 20% anual. Sólo quedan 5 modelos, contra más de 20 de los automáticos.

El Odex. El Cif lo está “limpiando” de las góndolas de los súper.

La bolsa de nylon. Como a la lámpara incandescente, el hombre le soltó la mano.

La lámpara incandescente. Su consumo es elevado. En la Argentina, desde el año pasado ya está prohibida su venta.

Buscador Altavista. Era líder, pero apareció Google. Todo dicho.

Otros amenazados. El papel carta, el rollo de fotos, la cámara analógica, la PC de escritorio, el TV con tubo, la estufa a cuarzo (el caloventor la está ahogando), el Multín (“Actrón mil veces”, dicen los chicos), la heladera sin freezer, el sifón Drago, la polenta Mágica (la Presto Pronta la relegó a un mínimo nicho bien abajo en las góndolas), el 113 de Telecom para averiguar la hora, el higo, el níspero, el doberman, el arrope de tuna y miles más.

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