La decisión surgió en la concentración que realizaron ayer en el cruce de rutas 7 y 65. El propósito del viaje es ejercer presión ante la versión de que en los próximos días el proyecto sería sancionado por decreto.
El propósito de la peregrinación hacia la capital bonaerense es ejercer presión para que esa iniciativa fiscal no sea sancionada por decreto, versión que cobró gran fuerza en los últimos días.
Alrededor de las 13, unos setenta trabajadores de campo se juntaron en el cruce de las rutas 7 y 65 y realizaron una vigilia que hizo las veces de protesta simbólica contra el denominado “impuestazo”.
La manifestación se extendió hasta las 18 y tuvo un desarrollo armonioso, en el que no hubo ningún tipo de restricción a la circulación de vehículos. Además de exponentes de Junín, participaron chacareros de Morse, Irala, O´Higgins, Saforcada, Agustina, Baigorrita, Fortín Tiburcio y Ascensión, entre otros.
Marcha a la capital provincial
Para mañana, a las 14, está programado un nuevo encuentro y allí se ultimarán detalles de la caravana que se trasladará a la ciudad de las diagonales. “La última vez que marchamos a La Plata fuimos alrededor de sesenta, la idea es que ahora por lo menos dupliquemos esa cantidad”, consignó Rodrigo Esponda, presidente de la Sociedad Rural de Junín.
Mientras tanto, la Mesa Agropecuaria de la provincia de Buenos Aires le presentó a los distintos bloques de legisladores y funcionarios bonaerenses una propuesta con el objetivo de encauzar a través del consenso –elemento vital e insustituible en un sistema democrático- un proyecto viable, considerando las necesidades financieras de la Provincia y la sustentabilidad productiva de las comunidades del interior.
Dicha propuesta, surgida en el seno de las entidades y avalada por la Mesa Agropecuaria Provincial toma como referencia la última valuación efectuada por las Comisiones Locales con participación del Gobierno provincial en el año 2003 para proceder a su actualización con criterios vinculados a la producción, no al valor venal, especulativo ni inmobiliario.
En este sentido, se vinculó la evolución de los precios de un conjunto de producciones agropecuarias destacadas, entre 2003 y 2012 –soja, maíz, girasol, trigo, cebada, ganadería y lechería-, ponderando la superficie en hectáreas ocupada por cada actividad, lo que dio como resultado un índice corrector.
Además, se contempla el pago de una cuota extraordinaria para el impuesto inmobiliario rural 2012.
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