Productores aseguran pérdidas de más del 60 por ciento del algodón en San Bernardo

SAN BERNARDO (Corresponsalía) - La sequía intensa vivida en los últimos meses mostró su faz oscura, con la afectación en la siembra por muy bajos rindes en el algodón en cuanto a kilos por hectárea y también en la calidad de rendimiento de fibra, preocupante vivencia de productores que aseguran una pérdida que supera el 60 % de los cultivos.

También llegará a la ganadería indefectiblemente, con magras pasturas y poca reserva de agua para los animales.

Desde la Cooperativa Agrícola San Bernardo, su gerente Mariela Skorski señaló que “son muy variados los rendimientos por hectárea que van desde los 600 a los 1000 kilogramos en diferentes zonas y a veces en lotes cercanos se estiman diferencias notables, lo que habla de una disparidad en lo que refiere fundamentalmente a lluvias en los cultivos del algodón.

Para que se tenga una idea de lo que hablamos, vale consignar que el rendimiento, o “rinde” como se dice en la jerga, es el resultado de la cantidad de kilos de fibra que se logran en el desmote de cada tonelada de algodón en bruto. Es decir, un algodón con 30 de rinde es el que da como resultado 300 kilos de fibra por tonelada, y es finalmente la manera de almacenar el algodón en la modalidad fardos, que es la alta compactación del textil que luego de traslada o almacena. Cada fardo contiene entre 200 y 300 kilos de fibra.

Respecto de los rendimientos en la zona, se encontraron resultados de entre 25 a 35 de rinde, que, según los colonos y sin haber un precio firma, los montos pagados según van desde los mil setecientos a dos mil quinientos por tonelada. Para ello se toma el rinde que en el primer caso se pondera de 25 y en el último uno de 35, que correspondería a un algodón de cosecha mecánica, a lo que hay que descontarles aún el flete y el desmote, que adelgaza el monto en unos 450 pesos, lo que da un resultado muy lamentable para el colono.

Otro de los acopiadores de referencia, Nelson Ariel Jeremich, señaló que “es un año muy preocupante, sobre todo para los pequeños productores, los de un centenar o poco mas de hectáreas, que no alcanzará ni a cubrir los gastos, lo que hace peligrar la próxima siembra y aún la subsistencia del colono que con su familia en el campo depende de estos resultados que son realmente malos”.

“Al clima no se lo puede manejar, eso es sabido, pero lo que se puede hacer el elevar un poco más los precios para que estos bajos rindes realmente lleguen a valer para recuperar lo invertido y dejarles un mínimo de ganancia a los colonos, porque verdaderamente quienes tomamos contacto con ellos sabemos que las pérdidas superaron el 60%. Esto es realmente preocupante, más aún para quienes dependen únicamente de este cultivo”, señaló.

Los productores, por lo bajo, señalan que “encima de que las cosas vinieron mal, no hay seguridad en el precio de la fibra, hay que andar mucho para poder vender y los precios no son los esperados; es decir, no hay seguridad en este sentido, algo lo que no tendría que ser así, porque encima de todo no podemos darnos el lujo de guardar (commodities) porque tenemos compromisos de los cuales no sabemos cómo vamos a salir con lo que nos está dando en la balanza y en el rinde”.

Superficie de siembra

El departamento O’Higgins tiene una superficie de siembra de 12.000 hectáreas de algodón, y si bien el flagelo no fue el picudo en esta campaña, no menos cierto es que la sequía superó todo lo esperado con la afectación negativa fundamentalmente en el sector chacarero. Aunque la ganadería no es prioritaria como actividad, también se ve comprometida, habida cuenta de que en los meses de lluvia en la estación veraniega la escasez de precipitaciones hace vislumbrar un panorama desalentador en lo que pasturas se refiere, como también a las aguadas que conservan el líquido de reserva para los animales.

En la reunión de Las Moreras, el lunes en la noche, productores de toda la región plantearon subsidios, créditos blandos y hasta ayuda para reparar máquinas cosechadoras para buscar el sustento en provincias con mejor suerte con el clima. Esto también se oye en la localidad, donde pasan los días y se va poniendo luz sobre un panorama que no era precisamente el esperado.

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