Hoy se producirán los primeros testimonios de sobrevivientes y de familiares de víctimas

La jornada de ayer concluyó con la ronda de identificaciones de cada uno de los imputados.
El juicio oral por la Megacausa de Derechos Humanos tendrá hoy una jornada clave, ya que se espera la declaración indagatoria de los diez acusados, que de romper el silencio, tendrán que responder por cada uno de los cargos que se le imputan en los 44 casos por violaciones de domicilio, secuestros, torturas y homicidio calificado que se produjeron en Santiago del Estero antes y después del golpe de Estado cívico-militar de 1976.

También será un día especial para las víctimas y familiares y los organismos de derechos humanos, porque se comenzarán a escuchar los primeros relatos de los sobrevivientes al régimen de terror que se aplicó en Santiago del Estero como parte del plan de exterminio de los opositores políticos ideado por las Fuerzas Armadas y “cuyo brazo ejecutor” fue Musa Azar Curi según describió el fiscal federal general, Gustavo Gimena.

En primer término, en la audiencia que comenzará a las 10, el tribunal preguntará a cada uno de los imputados si quieren hacer uso de la palabra. Si acceden, serán indagados y luego tendrán que responder a cada una de las partes, Ministerio Público Fiscal, querellas públicas y particulares, y defensas.

Luego, será el turno de que familiares de desaparecidos y sobrevivientes den testimonio de lo que padecieron a manos de los grupos de tareas de represión locales. En principio, son cuatro los testigos que declararían ante el Tribunal Oral Federal.

Ayer, la segunda audiencia comenzó pasadas las 10 de la mañana y concluyó cerca de las 14, tiempo en el que los defensores realizaron sus planteos. Por la tarde, se reinició el debate pasadas las 17 y finalizó una hora más tarde. Durante ese lapso, el tribunal dio a conocer el fallo sobre los planteos con lo que cerró la etapa de las cuestiones preliminares y se procedió a la identificación de los imputados.

Así fue como cada uno de los 10 acusados, de píe y con micrófono en mano, respondieron a las preguntas de rigor como nombre completo, edad, estado civil, profesión, lugar de residencia y si tenían algún proceso o condena. l

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