Andresito y San Antonio son algunos de los lugares donde comenzó el desarrollo de pequeñas cuencas sojeras. La mayoría de los colonos se dedicaban a otras producciones tradicionales.
Andresito y San Antonio son algunos de los lugares donde comenzó el desarrollo de pequeñas cuencas sojeras. En el primer municipio un grupo de colonos conformó una cooperativa que el año pasado alcanzó la certificación orgánica para su producción de soja orgánica.
La producción que obtienen se comercializa a Suiza y Alemania a través de Brasil y la lecitina de soja se exporta a Inglaterra.
En tanto en San Antonio, en los últimos tres años más de 100 productores se decidieron a apostar por el cultivo. La mayoría de los colonos eran tabacaleros que resolvieron dejar esa plantación por su baja rentabilidad y se cambiaron a la oleaginosa, atraídos por los mejores ingresos que genera.
A pesar de esto desde la Asociación de Pequeños Productores de San Antonio mostraron su preocupación debido a que los colonos plantaron semillas que ingresaron de forma irregular desde Brasil, donde la soja es uno de los pilares de la economía.
Afirmaron que todavía es necesario avanzar en el desarrollo de infraestructura y capacitación, además de regularizar la situación de varios agricultores. La mayor parte de la producción se vende a Brasil.
Sin embargo, destacaron que ya recibieron un subsidio de 200 mil pesos del Gobierno que será destinado para reactivar el silo de Piñalito que se va a complementar con el de Bernardo de Irigoyen para almacenar los granos.
Según estimaciones en San Antonio ya hay más de 100 hectáreas plantadas y desde la entidad adelantaron que el próximo paso es realizar un censo para determinar la cantidad exacta de productores y tierras plantadas en Misiones.
A diferencia de Andresito, los productores de San Antonio cultivan soja transgénica, que requiere la utilización de agroquímicos, debido a que posee mejores rendimientos.
Comentá la nota