A través de entrevistas vamos a reflejar la realidad de dos de las producciones que son parte esencial del crecimiento que ha tenido el área de regadío del Valle Inferior en los últimos años.
En el Parque Industrial de Viedma está radicada la empresa Establecimiento Patagónico, de Carlos Moyano y José María García Lago, que se dedica al secado y comercialización de frutos secos, principalmente nueces, producidas en el Valle Inferior.
“La mayor superficie en este momento del país de avellanos está en el Valle Inferior”, alrededor de 600 hectáreas, destacó Moyano.
García Lago acotó que en nogales hay unas 400 hectáreas. Señalaron que a través de cluster, donde se agrupan productores, se trata de fijar acciones para que esta zona sea un polo a nivel nacional de este tipo de producción “a través de unidades productivas viables”.
García Lago explicó a la agencia APP que “nosotros apuntamos a la mejor calidad, nos dirigimos a gente que le da valor a este tipo de producto, pequeños consumidores gourmet, como dietéticas, gastronómicos y panaderías de nivel”.
Señaló que antes de hacer la compra certifican “la calidad que tienen en su estiba, en su galpón” los productores y “si hacemos la compra llevamos la producción al galpón y hacemos la primera parte que es el secado, que se hace a temperatura controlada con gas natural; el secado completo es de aproximadamente 23 horas para un lote de 1800 kilos”.
Indicó seguidamente “una vez que está seca la nuez, se le reduce la humedad a un 8%, que es lo deseado para prolongar la vida útil del fruto, se descarga el secadero, y hacemos el proceso que se llama tamañado: se separa la nuez por calibre y diámetro, se embolsa y se estiba hacia su destino final, la venta con cáscara o pelado”.
Moyano destacó a la agencia APP que “todo lo que comercializamos es del IDEVI, hay una gran superficie de plantado de nogales que sigue creciendo y que se está posicionando en el mercado como región productora de nogales y avellanos”. “La mayor superficie en este momento del país de avellanos está en el Valle Inferior”, alrededor de 600 hectáreas, subrayó. García Lago acotó que en nogales hay unas 400 hectáreas.
Moyano destacó “el estímulo que se ha dado a esta producción” y la buena demanda “tanto al mercado interno, que es donde nosotros estamos trabajando, pero también al mercado internacional como lo demuestra Bruno De Rosa que exporta a Italia”.
García Lago explicó que “nosotros apuntamos a la mejor calidad, nos dirigimos a gente que le da valor a este tipo de producto, pequeños consumidores gourmet, como dietéticas, gastronómicos y panaderías de nivel”.
Moyano informó que “además del envasado al vacío que hacemos, con atmósfera controlada, también hacemos una selección de la nuez pelada, en distintas categorías, como es la light, extra light y cobriza; cuanto más blanca es de mayor calidad y tiene un mayor precio; hay mercado para todo tipo de nuez”.
“Hay una intención de avanzar en las áreas sembradas en el IDEVI, convertir a la región en una zona productiva en este sentido, un polo a través de unidades productivas viables a nivel nacional”, destacó.
García Lago informó que en el Valle Inferior se está trabajando en cluster, o sea grupos de productores, donde “se trabaja en todo el proceso del fruto seco, desde la chacra a la comercialización, con la idea de agrupar a los productores, orientar las inversiones, mejorar la calidad y asegurar una buena comercialización, que es donde entramos nosotros”.
La cebolla que exporta Quequén
El titular de la empresa Quequén, José Luis Rodríguez, destacó a la agencia APP que “en los tres últimos años ha habido un crecimiento importante” de la producción de cebolla en el Valle Inferior, señalando que la firma exporta “8 millones de kilos”, a los mercados de España, Holanda y Brasil. Indicó que los españoles, que visitaron la zona, “se asombran de la calidad y la cantidad del agua que tiramos al mar”, y “no pueden creer que haya chacras abandonadas; no se lo explican y nosotros muchas veces no podemos explicarlo”.
Recordó que Quequén “es una empresa familiar que empezó hace trece años con producción de cebolla; actualmente se exporta el 70% de esa producción y estamos haciendo alfalfa que en un 80% también se exporta”.
Informó que la cebolla se exporta fundamentalmente “a España y Holanda y este año incorporamos Brasil”.
Indicó que la empresa demuestra que “empezando de a poco se puede; evidentemente hay que cumplir, hay que respetar los compromisos, en calidad y cantidad, y de esa manera los mercados se ganan”.
En cuanto a los volúmenes, informó que “exportamos alrededor de 8 millones de kilos de cebolla”, señalando que en relación a las firmas que exportan de Pedro Luro, en el sur bonaerense, “estamos en el pelotón de punta”.
Confirmó que en los últimos tres años se produjo un gran crecimiento de la producción de cebolla en el Valle Inferior, aunque aclaró que una mayoría “vienen de afuera, no son locales”.
“A mí me gustaría que se sumaran más productores de Viedma, porque además de quedar los réditos locales, empezaría a aparecer gente con tareas de servicio que hoy no los tenemos, los tenemos que buscar de afuera”, señaló.
Respecto a la alfalfa, informó Rodríguez que “es un proyecto más nuevo, de hace tres años, nació para la exportación y sigue creciendo, no tiene tope por el momento y por unos cuantos años”.
Indicó a la agencia APP que todo lo que se cultiva se exporta, pero lamentablemente “se exporta por el puerto de Bahía Blanca”.
Al consultársele si al ser megafardos –como lo exige España- se dificulta la salida por los puertos, explicó que “al contrario, para el transporte es mucho más seguro. Se lleva más kilaje en el camión que con los rollos o fardos chiquitos”.
Respecto a la cantidad de personal de Quequén, informó que “en la temporada (de cebolla), entre la gente que está en el campo y en el galpón de empaque, estamos entre 170 y 180 personas”, explicitando que de ese número “el 40% es personal local y el resto son trabajadores que vienen a hacer la temporada, y que ya vienen desde hace 7 u 8 años atrás”.
Al consultársele sobre la opinión que tienen los españoles del área de riego del Valle Inferior, indicó que “se asombran de la calidad y la cantidad del agua que tiramos al mar, y en cuanto a las tierras con respecto a la alfalfa dicen que son superiores a las de ellos”. (APP)

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