Producción de bananas

La tradición en el cultivo del banano en Argentina se remonta a fines del siglo XIX y hoy se cultiva en varias provincias del Norte Gran de (NEA-NOA). La producción profesional es más reciente y tuvo su auge en la década de 1970, cuando alcanzó protagonismo.
Se desarrolla en áreas subtropicales, con baja (pero no nula) probabilidad de heladas. En invierno, cuando la temperatura desciende por debajo de 12º C, los tejidos de hojas y frutos experimentan daños. En 2007 y 2009 (años excepcionalmente fríos) se verificaron períodos prolongados de temperaturas inferiores a los 10º C con pérdida de la producción. En algunos bananales las temperaturas llegaron a -2º C, lo que afectó hasta los frutos ya formados.

La producción argentina de banana se realiza con bajo nivel tecnológico y organización que la de las regiones más consolidadas. No es ajeno a esta situación el hecho de que, a diferencia de los principales países exportadores, donde compañías transnacionales controlan la producción y la comercialización, la producción se halle en manos de pequeños y medianos productores.

El cambio de precios relativos de 2002, facilitó un regreso al consumo de productos nacionales, pero la gran competencia con la banana importada registrada en la década de 1990, redujo la superficie a no más de 3 mil hectáreas, circunscripta a abastecer solo el consumo del norte del país. Actualmente la situación se ha revertido y aunque todavía la calidad de la fruta importada es superior a la del producto nacional, la producción es más competitiva.

Las principales zonas productoras se hallan en las provincias de Formosa (50,5%), Salta (47,7%) y Jujuy (1,8%). En Salta y Jujuy existen fincas bananeras de superficies considerables (desde 7 hasta 380 hectáreas, con una superficie promedio de 68 hectáreas), con posibilidades de incorporación de tecnología y muy buena capacidad de gerenciamiento.

El caso de Formosa es diferente: como su producción no puede competir en calidad con la banana salteña y la ecuatoriana, es comercializada localmente en las provincias del nordeste y centro del país, por lo que el porcentaje que llega a Buenos Aires es casi nulo.

Las principales variedades comerciales pertenecen al género Musa, grupo Cavendish, siendo la variedad Nanica, la única que se ha difundido en la zona subtropical argentina, por su adaptación a las condiciones del medio. En algunos años la producción nacional llegó a abastecer el 70-80% de la demanda interna, pero en 2004, por ejemplo, la producción nacional aportó solo el 40% del consumo local. Un caso especial es el registrado en 2010, cuando las fuertes heladas, a fines de julio, afectaron el total de la superficie plantada en la provincia de Salta. Esto generó una difícil situación ya que el fenómeno climático se sumó a una baja producción y al endeudamiento de muchos productores que estaban pagando créditos para afrontar daños climáticos de años anteriores.

Las condiciones climáticas adversas también afectaron la mano de obra. La producción bananera ocupa una persona por hectárea, pero con la dificultad para afrontar costos, dicha relación se redujo a 1 persona cada 5 hectáreas. Fueron afectados casi todos los productores de la provincia, muchos de cuales están evaluando reemplazar la actividad por el cultivo de caña de azúcar. En respuesta a ello se declaró la emergencia agropecuaria para las zonas que vieron afectada su producción de bananos por las heladas.

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