“La producción agraria argentina no es sustentable”

Invitado por la Comisión contra los Agrotóxicos, que forma parte de la Asamblea Ambiental, el ingeniero agrónomo Javier Souza visitó Luján el miércoles. En diálogo con EL CIVISMO Digital, habló de su experiencia vinculada a alternativas agroecológicas.
El miércoles, el ingeniero agrónomo Javier Souza visitó Luján para participar de una reunión interna con la Comisión contra los Agrotóxicos, que forma parte de la Asamblea Ambiental. Para los anfitriones, el encuentro tuvo como propósito profundizar conocimientos para avanzar en un proyecto local que incentive la producción agroecológica.

En ese marco, el profesional habló con EL CIVISMO Digital sobre el actual modelo agrícola y las alternativas existentes.

- ¿Cuándo y cómo inició investigaciones vinculadas a los plaguicidas?

- Vengo trabajando en plaguicidas desde fines de la década del 80, fundamentalmente en el área hortícola. En ese momento era muy incipiente la problemática, estaba más ligada a las producciones intensivas. Hacia fines de los 90, con la aparición de la soja, empieza a verse mayor efervescencia en un montón de zonas, donde las producciones intensivas están muy lindantes a zonas urbanas, como es el caso de Luján. Trabajo en una ONG que se llama Centro de Estudios sobre Tecnologías Apropiadas de la Argentina, y desde ahí coordino la Red de Acciones en Plaguicidas y sus Alternativas en América Latina. La idea es investigar en torno a la problemática. La otra pata es buscar alternativas agroecológicas, buscando soluciones que sean viables para el productor y que sean sustentables desde el punto de vista de la producción. Hoy la producción agraria argentina no es sustentable porque cada vez se necesitan más insumos para sostenerla, fundamentalmente porque no hay diversidad biológica y no hay rotación. En 1993 se usaban unos 30 millones de litros de plaguicidas y hoy se usan unos 370 millones, cuando el área cultivada no aumentó en esa proporción.

- ¿Cuáles pueden ser esas alternativas al actual modelo agrícola?

- En todos los lugares que quedan imposibilitados de realizar producciones intensivas, la idea es poder hacer producciones sustentables. A partir de la nutrición de los suelos y la biodiversidad biológica, la agroecología propone una serie de esquemas que tienen que ver con la zona, el tipo de productor, el mercado, etc. En este momento hay huertas agroecológicas que tienen entre 5 y 20 hectáreas sin usar ningún herbicida. Hay gente que combina agricultura y ganadería, otros están haciendo horticultura con árboles frutales en forma agroecológica. Cada esquema agroecológico varía según los recursos o el tipo de productor.

- ¿Puede pensarse esas formas a escala global?

- Son posibles en tanto haya decisiones a nivel político. El modelo actual se sostiene porque hay decisiones políticas. Por ejemplo si los combustibles tuvieran el precio real, todo sería más caro. Hay fuertes incentivos fiscales para que los fertilizantes paguen menos IVA, hay muchos incentivos para que la otra agricultura se lleve a cabo. Toda la investigación de las universidades está al servicio del modelo actual. Siempre digo que no todo pasa por la plata a la hora de hablar de incentivos. Por ejemplo los productores que desarrollan una experiencia agroecológica en Open Door, no son dueños de la tierra. A lo mejor necesitarán el incentivo de que la tierra esté en manos de quien la produce. La otra cuestión es la posibilidad de habilitar lugares de consumo. En Marcos Paz, donde vivo, las hortalizas que se producen van al Mercado Central y de ahí vuelven a Marcos Paz. Es ilógico. También se puede pensar en créditos para afrontar la transición de un modelo a otro, que es la fase más dura. Hay que pensar que partís de ecosistemas muy drogados de químicos, y cuando le sacás todo se desinflan. En esa transición hay que pensar cómo acompañar a esos productores.

En definitiva creemos que las decisiones son más políticas que técnicas. Por otra parte, el modelo actual generó una ruptura fuerte de la cultura del trabajo, dejándola de lado.

- Usted acompañó el proceso que se dio en Cañuelas para la aprobación de una ordenanza que limitas las fumigaciones. ¿Cómo resultó esa experiencia?

- Estuve acompañando tanto la ordenanza sobre fumigaciones que se aprobó hace dos años como la ordenanza sobre agroecología que todavía está en el Concejo. En el primero de los casos participaron diferentes actores que pudieron establecer una propuesta. Fue duro, pero llegamos a la ordenanza. En el otro caso estamos trabajando los mismos actores, y todavía está en evaluación. Se busca promover la producción a partir de la capacitación, la generación de mercados locales, el apoyo económico reduciendo las tasas, la participación de los productores.

- ¿Cuánto avanzó Cañuelas en la producción agroecológica?

- El grupo de productores de Cañuelas está trabajando, quizás a un ritmo menor a que si estuviese sancionada esta segunda ordenanza. Con mucho esfuerzo están armando un mercado entre las rutas 6 y 205. Pero hay que incentivar. No todo pasa por la plata o subsidios, sino que es más importante generar las condiciones.

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