El Subsecretario de Desarrollo de las Economías Regionales, Luciano Di Tella, recorrió entre ayer y hoy las zonas más afectadas por la lluvia de cenizas volcánicas en el Sur argentino y aseguró que el objetivo central del Gobierno Nacional es “asegurar la continuidad de los rodeos y los sistemas de producción agropecuaria”.
Acompañado por técnicos de la FERCORSUR, el INTA, los gobiernos provinciales de Río Negro, Chubut y Neuquén, y los municipios, Di Tella realizó una inspección en los poblados y establecimientos rurales de toda la Línea Sur para determinar con mayor precisión los alcances de la emergencia agropecuaria en la zona. El trabajo minucioso es desarrollado por más de 50 técnicos desplegados en toda la región.
“Le pedimos a la gente que esté tranquila. Sabemos que la situación es muy difícil pero el Gobierno Nacional está comprometido en ayudar. Vamos a coordinar el trabajo con los municipios y las provincias, porque el objetivo es llegar a los productores con la ayuda que sea necesaria”, aseguró Di Tella.
También subrayó: “Nuestro objetivo es que todo el que haya sido afectado, reciba la ayuda por igual. Que no queden afuera los pequeños productores que viven en caseríos chicos, y que la ayuda no llegue solamente a las comunidades más grandes y organizadas”.
“Estamos evaluando la situación y nos establecimos en el lugar para planificar y determinar las necesidades de todas las comunidades. Cuando tengamos la evaluación terminada seguramente el Ministro Julián Domínguez y la secretaria Carla Campos Bilbao harán los anuncios pertinentes”, adelantó el funcionario de la Secretaría de Desarrollo Rural y Agricultura Familiar de la Nación.
Di Tella identificó la región más comprometida por las cenizas en un corredor “que empieza en Villa La Angostura, Villa Traful y alguna punta de Neuquén, se mete en territorio rionegrino –donde Jacobacci es el centro de mayor daño- y avanza en una línea que ingresa en Gastre y abarca todo el norte de la meseta de Chubut”.
En todos los casos, la producción más afectada es la ganadería ovina, que ya viene castigada por la sequía de los últimos años. En ese sentido, Di Tella analizó: “Tenemos que planificar la asistencia hacia adelante. No podemos pensar en los próximos 15 o 20 días. Tenemos el invierno por delante, la época de parición de las ovejas a la que van a llegar muy debilitadas. Tenemos que asegurar la continuidad de los rodeos y de los sistemas de producción, de acá hasta septiembre u octubre cuando llegue el final del invierno”.
Por las temporadas de escasez de lluvias, los campos donde se crían las ovejas mantienen un panorama de poca pastura y falta de alimentos para el ganado. En consecuencia, la lluvia de cenizas volcánicas encuentra debilitados y enflaquecidos a la mayoría de los animales de la zona. “La situación ya era grave desde antes de las cenizas”, sentenció Di Tella.
A su vez, señaló que se atenderá la contingencia alimentaria del ganado con provisiones de alfalfa, forrajes y pasturas, y también con una suplementación dietaria a base de granos. Éstos, además de significar un alimento con gran valor energético para las ovejas, insumen menores costos de flete.
El Gobierno Nacional instalará, para concretar estas acciones, una decena de silos comunitarios con capacidad para 40 a 50 toneladas en cooperativas de productores afincadas en toda la Línea Sur.
Respecto de la posibilidad de que se pierda ganado como consecuencia de este desastre natural, Di Tella opinó que “la pérdida de ganado va a depender en gran medida de cómo se presenten las condiciones del invierno, cómo avance la recuperación en las zonas afectadas y también de cómo organicemos la ayuda que estamos enviando”.
El Subsecretario estimó entre 700.000 y un millón las cabezas de ganado existentes en las zonas afectadas por las cenizas, aunque aclaró que no se debe tomar esa cifra como absoluta debido a que es variable la intensidad con la que se vio afectado cada poblado. No obstante, señaló: “El objetivo es reducir las pérdidas al mínimo posible”.
Desde Buenos Aires, el Ministerio de Agricultura nacional debió enviar a la región 50 filtros de aire para camiones y camionetas, ya que la acción de las cenizas provocó desperfectos al obstruir las ventilaciones. La provisión de repuestos se convirtió en un elemento de primera necesidad para transportar la ayuda a las zonas rurales afectadas por la acción del volcán.


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