La diputada provincial Patricia Arach volvió a presentar su proyecto de ley de violencia laboral en el ámbito de la administración pública provincial. La iniciativa fue expuesta por la legisladora el jueves último durante un debate realizado en Upcn en adhesión al día de la mujer.
Arach agregó que la erradicación de la violencia laboral "sólo será posible si desde diferentes ámbitos impulsamos acciones positivas que impidan su desarrollo, que conformen un cerco frente al cual, la violencia, tenga menos posibilidad de aparecer y extenderse. Este proyecto de ley pretende prevenir conductas violentas en el ámbito laboral, sancionar las conductas allí descriptas, y mejorar los vínculos en relaciones laborales", remarcó.
Al mismo tiempo, refirió que "en el mundo del trabajo la violencia se manifiesta como abuso de poder para doblegar la voluntad del otro mediante el empleo de la fuerza física, psicológica, económica y política. En este sentido las mujeres aparecen como las más afectadas y vulnerables a esta agresión, lo que se debe a que, en su mayoría, ocupan puestos no jerárquicos o de menor calificación, y aun en puestos jerárquicos no tienen poder de decisión."
Mencionó además que existe "una discriminación negativa basada en el sexo, consolidada en pautas culturales de sumisión y que en el devenir histórico ha producido la naturalización de la violencia de género. Estas pautas también se reproducen en el ámbito laboral. Uno de los pilares en el que se sustenta el estado de derecho es la dignidad de la persona y el respeto a los derechos humanos". La legisladora puso de relieve que nuestra Constitución Provincial "haciendo eco de estos principios en su artículo 18 inciso 1 expresamente consagra el derecho al reconocimiento de la persona humana y su eminente dignidad estando obligados todos los órganos de poder público a respetarla y protegerla".
Destacó también que "la violencia laboral produce consecuencias físicas y psíquicas en sus víctimas, alterando tanto su rendimiento como su integridad social. Este estado de vulnerabilidad e inseguridad se refleja en cuadros de ansiedad, irritabilidad, tensión, depresión, desgano, abulia, incapacidad para concentrarse, dolor de cabeza, fatiga crónica, además de enfermedades de origen psicosomático como alergias y trastornos gastrointestinales. Aún pensando en la productividad de un país, y no solo en el bienestar individual de sus ciudadanos, es indudable que este estado de salud repercute en la rendimiento del/la trabajador/a: sea por reducción de la calidad de su trabajo, el alejamiento en sus labores, el abandono físico y estético, la desvalorización o los accidentes en el manejo de materiales o instrumental”.
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