El proceso de paz de Santos se enfrenta a poderosos enemigos

El ex presidente Uribe, sectores económicos y víctimas de las FARC tienen fuertes objeciones al diálogo que comenzarán el mes próximo el gobierno y la guerrilla
Amanece soleado en la capital de Colombia, sorprendida aún por el anuncio del presidente Juan Manuel Santos de que iniciará negociaciones de paz con las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC). Pero, al igual que las nubes que comienzan a aparecer por detrás del cerro Monserrate, tenaces enemigos acechan este nuevo intento por resolver el cruento conflicto que ya lleva casi 50 años.

Fuerzas políticas vinculadas con el ex presidente Álvaro Uribe; terratenientes y ganaderos; algunos sectores de las fuerzas armadas; narcotraficantes, y las propias víctimas de la guerra son los principales impedimentos que se le presentan a Santos en su camino por lograr un acuerdo con la guerrilla.

De la habilidad del gobierno para aislar a los extremistas dentro de estos grupos y de su capacidad para ofrecer reparaciones a los afectados por las acciones de las FARC dependerá el éxito de este proceso de paz, que se iniciará el 5 de octubre con conversaciones en Oslo -con Noruega, Venezuela, Cuba y Chile como garantes- y que se espera que dure como mínimo un par de años.

"La principal traba política que tienen las negociaciones son Uribe y los sectores que lo apoyan: ganaderos, grandes terratenientes y empresarios vinculados con el tráfico de armas. Temen que en el proceso se avance en una reforma agraria y una redistribución de tierra. No quieren perder sus privilegios, su estatus y su beneficio económico, por lo que buscarán todo tipo de maneras para entorpecer el diálogo con las FARC", señaló a LA NACION León Valencia, director de la Corporación Nuevo Arco Iris, un centro de investigación sobre el conflicto armado.

Dentro de los "guerreros", los menos problemáticos resultarían los militares, que, a disgusto, deberán acatar las órdenes de su comandante en jefe. Más dificultoso será acallar a sus pares retirados que ya comenzaron a exponer sus objeciones y a movilizarse con el uribismo.

"Los más peligrosos serán los paramilitares, tanto los que todavía están en las calles como los que se desmovilizaron de las Autodefensas Unidas de Colombia. Pueden volver a armarse y tomar represalias contra las FARC y contra el gobierno", advirtió John Marulanda, consultor internacional en seguridad.

Un nefasto antecedente fue lo que ocurrió con los frentes de las FARC y del Ejército de Liberación Nacional (ELN) desmovilizados en 1985, durante el gobierno de Belisario Betancur (1982-1986), que fundaron el partido Unión Patriótica. Tras ganar varios cargos en los comicios de 1986, fueron sistemáticamente exterminados por los paramilitares.

No como enemigos de la paz, pero sí como obstáculo para llegar a ella, se ubican las personas afectadas por las acciones barbáricas de las FARC. Sus reclamos de justicia se harán más fuertes a medida que más se avance, y también se harán sentir quienes exigen que las fuerzas armadas paguen por sus excesos en el cumplimiento de su deber.

"Una vez más, las víctimas de la violencia seremos quienes tengamos que tragar todos los sapos", se quejó la estudiante Adriana Safra, de 28 años, cuyo padre murió en 2001 por una mina antipersonal de las FARC. "No quiero que el Estado les pague a esos terroristas asesinos para que dejen las armas y se metan en el Congreso", comentó a la nacion antes de subirse a un ómnibus frente a la iglesia de San Francisco.

Una dificultad aparte son los grupos vinculados con el narcotráfico. "Es el problema número uno para que el gobierno llegue a un acuerdo con las FARC y es el problema número uno para que las FARC se reinserten. El Estado no puede voltear la mirada sobre este negocio que controla la guerrilla, y las FARC no querrán deshacerse de su mina de oro", dijo Marulanda.

Otro factor que complica aún más el contexto de las negociaciones es el tiempo. El gobierno pretende utilizar este proceso de paz para impulsar la reelección de Santos en 2014.

"Las FARC no tienen tiempos políticos. Para ellos, cinco años es una semana. Lo único que los puede apurar es que se deteriore la salud de Chávez o que muera Fidel Castro", resaltó Salud Hernández, columnista del diario El Tiempo.

LOS OPOSITORES AL DIÁLOGO

Uribismo

El ex presidente Uribe agrupa a terratenientes y ganaderos que temen la pérdida de sus privilegios.

Militares

Activos y retirados deberán acatar la paz con un enemigo histórico.

Víctimas de la violencia

Reclaman castigo tanto para las FARC como para las fuerzas armadas, acusadas de algunos excesos.

Narcotráfico

Será un punto clave debido a que es uno de los principales negocios de las FARC

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