El juez federal de Rawson, Hugo Sastre, dispuso el procesamiento del ex dictador Rafael Videla, por su “participación necesaria en el delito de torturas agravadas” que tuvieron como víctima a Jorge Valemberg, quien falleció el 9 de noviembre de 1976.
Si bien el deceso de Valemberg se produjo en la cárcel de Villa Devoto, la causa está radicada en el juzgado federal de Rawson por ser el asiento de la Unidad 6, dependiente del Servicio Penitenciario Federal, donde se habrían producido las vejaciones que desencadenaron su muerte.
La decisión del juez Sastre se conoció tras haberle tomado declaración indagatoria a Videla, para lo cual se constituyó una comisión judicial en la Unidad 34 de Campo de Mayo, donde Videla se encuentra detenido por delitos de lesa humanidad.
CASTIGOS
La resolución judicial detalla que el 11 de setiembre de 1976, se produjo el arribo de Jorge Valemberg (62), a la cárcel de Rawson al igual que los otros detenidos que lo acompañaban quienes fueron descendidos a golpes y patadas y sometidos a un violento castigo.
Detalla que: “Valemberg fue conducido al pabellón 7 y durante su permanencia era diariamente castigado con golpes, habituales a la hora de salir a los recreos, al concurrir a las visitas, cuando era sacado de su celda por alguna razón en particular o cuando era llevado al baño. También era castigado con golpes en su celda mientras la víctima suplicaba que no se lo golpeara más”.
Así relata el encabezado de la resolución judicial que además asegura tener acreditado que “el detenido fue privado de la atención médica y la provisión de los medicamentos que necesitaba para su salud”.
Añade que “como consecuencia del maltrato Jorge Valemberg evidenció un deterioro físico manifiesto, que lo llevó a perder aproximadamente 30 kilos, por lo cual el 3 de noviembre de 1976 habría sido trasladado al hospital penitenciario de Villa Devoto, lugar donde falleció el 9 de noviembre de 1976”.
TRATO INHUMANO
Hipólito Solari Yrigoyen, compartió con Valemberg momentos del traslado y la detención en la cárcel de la capital provincial. Recordó que tras descender el avión en la Base Aeronaval de Trelew, “todos recibimos un castigo feroz que se prolongó durante muchas horas de ese día y en los siguientes en la prisión de la que era director el prefecto Osvaldo Fano.”
“Ese trato cruel, inhumano y degradante fue la consecuencia directa de la muerte de los dos del grupo con salud más precaria: Mario Amaya, que era asmático, y Jorge Valemberg, ex presidente del Concejo Deliberante de Bahía Blanca, una honorable persona mayor integrante del justicialismo”, afirmó Solari.
Agregó que no sólo ninguno de ellos recibió atención médica, sino que a Amaya se le retiraron el inhalador y sus medicamentos. “Si bien estábamos todos incomunicados en el Pabellón 8 de Rawson, con la intención de que no trascendieran al exterior los tormentos recibidos, tuve ocasión de ver a Amaya por última vez en el baño, tenía la cabeza partida, estaba morado por los golpes y hablaba con dificultad. Alcanzó a decirme: 'estoy muy mal'”, recordó Solari.
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