Los dos imputados mayores de edad que participaron de la brutal golpiza que derivó en la muerte del joven serían procesados por homicidio calificado con alevosía, mientras que a otro muchacho se le formalizaría el cargo de encubrimiento agravado.
El motivo de la muerte habría sido tan absurdo como el robo de un celular y accesorios que la víctima siempre llevaba consigo, y que aquella noche del 11 de agosto le arrebataron sobre el bulevar Ovidio Lagos dos de los mismos amigos con los que minutos antes se había reunido en una fiesta en una casa ubicada en calle Rioja. Un tercero, menor de edad, habría hecho de campana, mientras los otros le propinaban una tremenda paliza tras quitarle el aparato.
Las lesiones fatales se las habría ocasionado con un ladrillo Adrián A., de 19 años, quien se abstuvo de declarar ante la magistrada, pero en principio confesó ante la policía haber sido el autor, y ello fue ratificado a su vez por Damián P. (19) —quien también le habría propinado varios golpes—, y Lucas P. (17) —quien habría oficiado de "campana"—, los otros dos imputados que habrían participado en el hecho. Este último, por ser menor, está bajo la jurisdicción del Juzgado de Menores de Casilda, a cargo de Cristina Pecoraro.
Según fuentes extraoficiales, los dos primeros (Adrián A. y Damián P.) serían procesados por homicidio calificado con alevosía, mientras que un cuarto implicado, Gustavo B., de 19 años, sería acusado formalmente por encubrimiento agravado, ya que trocó celulares con Adrián A., y cuando se percató de que el que éste último le había dado era el de Maximiliano, no dio parte alguno a las autoridades, según él, "por miedo".
Los cuatro imputados por este hecho se encuentran detenidos en dependencias de la alcaidía de Casilda.
Sangre. Sobre los últimos avances en la investigación, fuentes cercanas a la causa revelaron que la sangre que había en el ladrillo hallado debajo de una losa a unos 50 metros del lugar donde fue hallado el cuerpo, en un terreno baldío de la intersección de bulevar Ovidio Lagos y Catamarca, coincide en el grupo sanguíneo con el de la víctima.
En tanto, nada se sabe de la bicicleta en la que Maximiliano se conducía aquella noche, y con la que persiguió a Adrián, Damián y Lucas para que le devolvieran el celular que le arrebataron. Tampoco se halló hasta el momento una llave inglesa con la que los agresores le habrían generado severas lesiones aquella madrugada del 12 de agosto.
Al día siguiente, el padre de la víctima, Marcelo Storani, denunció en la policía la desaparición de su hijo. Tras 22 días de intensa búsqueda y reclamos sociales por el esclarecimiento, el cuerpo sin vida fue descubierto en avanzado estado de descomposición por el dueño de una estación de servicio lindante con el baldío donde ocurrió todo.
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