Maximiliano Rodríguez y Mauricio Palavecino fueron imputados de balear a Facundo Osuna. El hecho fue el 29 de diciembre, dos días antes del asesinato de tres muchachos en villa Moreno.
Para la Justicia, Maurico no sólo estuvo en la escena del ataque a Osuna manejando un Renault Kangoo blanco. También, en el mismo vehículo, fue quien llevó a los autores del triple homicidio en el que fueron acribillados a balazos Jeremías Jere Trasante, Claudio Mono Suárez y Adrián Patom Rodríguez la madrugada del 1º de enero último en la villa Moreno, hecho por el cual también está procesado.
Una huella en el auto. Uno de los elementos probatorios que ponderó la jueza Bernardelli para incriminar a El hijo del quemado Rodríguez en el ataque a Osuna fue el hallazgo de una huella digital de Maximiliano en el vehículo de Palavecino.
Para la magistrada, a las 5.30 del 29 de diciembre Rodríguez se bajó del utilitario de Maurico y le disparó a Osuna acompañado por Gerardo Jeta M., una de las personas mencionadas en la causa por la masacre de villa Moreno. La magistrada llegó a esa conclusión a partir del relato del joven baleado en aquella oportunidad, el mismo que el 19 de julio fue asesinado en otro ataque (ver aparte).
En sus dichos, Osuna ubicó a El hijo del quemado y a Jeta en el escenario del suceso que lo tuvo como víctima. El joven contó que el día del hecho caminaba por Dorrego y Presidente Quintana cuando escuchó la frenada de un vehículo. En ese auto, según dijo en su primera declaración, iban cuatro personas. "Rodríguez y Jeta se bajaron armados de la parte de atrás. Atiné a correr mientras escuchaba los disparos. Entré al pasillo de mi casa y me caí. Me cubrí la cabeza y cuando me di vuelta lo vi a Maximiliano disparándome", contó el muchacho. Tras el ataque, los agresores se subieron al Renault Kangoo y se marcharon.
Osuna afirmó que conocía del barrio a los tiradores. "Pasan juntos todos los días en una chata o en un BMW de color gris", explicó el joven ante la Justicia. Con respecto a la motivación del ataque, señaló que "se había comido a una piba que tal vez andaba con uno de ellos". Con la chica, llamada Daiana, había mantenido una relación fugaz. También aseguró que el hecho no fue presenciado por nadie. En la investigación del caso, los pesquisas no hallaron vainas servidas y esa ausencia de plomos fue explicada por Osuna: "Mi abuela las guardó, pero como la policía no fue, las tiró".
Contradicciones. Cuando Osuna amplió su declaración ante el tribunal, la fiscal Marull advirtió algunas incongruencias en su relato. Entonces el muchacho no pudo precisar cuántas personas se movilizaban en el utilitario cuando lo atacaron. Señaló que lo habían baleado en las piernas y en un brazo por un problema con una piba llamada Micaela cuando antes había mencionado a Daiana. Dijo que caminaba junto a un tal Jona antes de la balacera, pero afirmó que ese pibe no presenció el suceso. En la primera declaración dijo que no hubo testigos y después manifestó que tuvo que cambiar su declaración porque había sido intimidado.
En ese marco, Osuna también recordó ante la Justicia lo que parece ser el antecedente de su muerte. "El 19 de abril estaba en mi casa cuando aparecieron dos muchachos en una moto. Uno me agarró de atrás y me tiró tres tiros cerca de las piernas. Antes de irse me dijo: «No lo embarrés a Maximiliano y limpialo» porque si no la próxima vez «no iban a tirar al piso y lo iba a pagar mi familia»", relató.
Polleras. Al ser indagado por la jueza, Palavecino se abstuvo de declarar y proclamó su inocencia. En cambio, Maximiliano Rodríguez declaró el 11 de enero en el juzgado de Instrucción de feria, a cargo de Luis María Caterina. Allí dijo ser ajeno al ataque.
"Todo el problema comenzó con un pibe al que le dicen Gera. Ese pibe encaró a la novia de Facu (Osuna) por facebook. Facu le tiró tiros al Gera y uno de los balazos le dio en una pierna. Gera fue a mi casa llorando a contarle. Después Facu me llamó por teléfono y él le dijo que no se iba a meter porque era un problema entre ellos dos. Yo no tengo ningún problema con Osuna y no sé por qué me acusa", contó.
También se desligó del hecho afirmando que no estuvo en la escena del suceso porque "esa noche estaba durmiendo con mi novia (Sofía L.) en mi casa".
Otro testimonio que valoró la magistrada para dictar el procesamiento fue el de Claudia B., la madre de Osuna. La mujer declaró que su hijo le había dicho que los autores del ataque eran Maxi Rodríguez y Gerardo M. "Mi hijo estaba saliendo con una chica que se veía con Maxi o alguno de ellos. Le dije que eran amigos, pero Maxi lo tomó mal", recordó la mujer en referencia a lo dicho por Facundo.
Además, la mujer indicó que los tres pibes acribillados el 1º de enero en la canchita de Dorrego y Presidente Quintana, en villa Moreno, "eran amigos de Facu". También afirmó que su hijo no tenía vinculación con la barra de Newell's Old Boys, como en algún momento se comentó.
Tomás B., el abuelo de Osuna, también declaró en la causa y sostuvo que su nieto le había dicho que "los de la chata (por el Renault Kangoo blanco) le tenían bronca. Y nombró a Maxi , El hijo del quemado".
Finalmente, la jueza consideró que "está acreditado que los disparos que efectuó Maximiliano Rodríguez contra Osuna los produjo con la consciente voluntad de realizar el resultado" (herir a la víctima). Y que Palavecino "prestó ayuda al conducir el vehículo en el que trasladó a Rodríguez y a Gerardo M. y esperó a que concluyera la ejecución del hecho".
"Daño colateral"
Carlos Varela, uno de los abogados de Maximiliano Rodríguez, objetó ayer la resolución de la jueza Roxana Bernardelli y tras imponerse de la misma presentó una apelación. "La calificación penal elegida por la magistrada, a mi entender, no es la adecuada ya que los testimonios de los que se aferra para dictar el fallo tienen más que ver con enfrentamientos entre grupos que con la verdad que se investiga. Además, esta acusación es un daño colateral a mi cliente por la causa conocida como el triple crimen (de la villa Moreno) en la cual está procesado su padre", sostuvo el letrado.

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