La Sala I de la Cámara Federal porteña procesó al empresario Sergio Taselli -años atrás vinculado a la empresa local Edecat- y actual dueño de la empresa Trenes Metropolitanos General Roca y a los miembros de la Comisión Nacional de Regulación del Transporte (CNRT) entre 1996 y 2002 por el delito de administración infiel agravado en perjuicio del Estado. Todos fueron procesados por el modo en que se prestó el servicio del Ferrocarril Roca en ese período.
La denuncia se realizó en el año 2002 y se investigaron hecho ocurridos desde 1996. Las falencias en el servicio siguieron y se agravaron y recién en 2007 el ex presidente Néstor Kirchner ordenó rescindir el contrato de explotación que tenía Taselli, un empresario que, a pesar de la terminación del contrato, mantiene una buena relación con el kirchnerismo.
La Cámara procesó a los empresarios de Metropolitanos Taselli y Juan Carlos Lousteau Bidaut y a los ex funcionarios que estuvieron a cargo de la CNRT en el período analizado: Roberto Alfredo Ciappa, José Emilio Bernasconi, José Antonio Recio y Jorge Telmo Pérez. Para los camaristas, los empresarios fueron los autores de la defraudación y los funcionarios partícipes necesarios.
El tercer juez de la Sala I de la Cámara Federal porteña Eduardo Freiler no firmó la resolución debido a que al inicio del expediente había sido el fiscal del caso. La fiscalía basó su acusación contra los empresarios por el “flagrante incumplimiento” de las condiciones de la concesión. Los camaristas tomaron los argumentos de la fiscalía, leyeron todo lo que había en el expediente y concluyeron que hubo “connivencia” entre los funcionarios de la CNRT y Trenes Metropolitanos ya que, ante las evidentes falencias en la prestación del servicio, tan solo se limitaron a multar a la empresa.
La Cámara aseguró que “existen razones concretas para concluir que las condiciones del servicio de transporte, lejos de mejorar conforme a las expectativas que habían impulsado la suscripción del contrato de concesión, empeoraron de un modo alarmante mientras estuvieron en manos de la empresa explotadora”. Los camaristas, además de criticar cómo se manejó el Roca, pidieron investigar a las autoridades de la Secretaría de Transporte porque la responsabilidad no puede ser cargada solo a los funcionarios de la CNRT. Estos tenían la obligación de controlar cómo se brindaba el servicio del Roca.



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