“Está el Gobernador y el Intendente también. Sí. Lo veo a Poggi, lo veo a Ponce”, fue la única referencia hacia nuestros gobernantes que hizo la presidenta de la Nación, Cristina Fernández de Kirchner, antes de cederle la palabra a su ministra de Industria, Débora Giorgi, y a Daniel Lasagno, gerente de Mabe, la fábrica de heladeras cuya ampliación quedó ayer oficialmente inaugurada a través de la videoconferencia que convocaba.
Y eso fue todo. No hubo un mensaje para los sanluiseños ni un saludo al gobernador, Claudio Poggi, o para el intendente, Enrique Ponce. Cristina agradeció a todos los empresarios y grupos económicos que han invertido y confiado en el país, y se despidió cordialmente.
De todos modos, cabe destacar que Cristina se comunicó desde una sucursal de Mabe en Haedo, provincia de Buenos Aires, desde donde también “videoinauguró” fábricas en Luján de Cuyo (Mendoza) y Berazategui (Buenos Aires). Las comunicaciones con estos lugares fueron realmente lamentables, ya que estuvieron plagadas de cortes de audio o, en el mejor de los casos, un volumen extremadamente bajo. Y quizás fue esta multitud de problemas técnicos los que llevaron a que el contacto con San Luis, que fue el último de la jornada, fuese tan breve, a pesar de que la local terminó siendo la transmisión de mejor calidad.




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