Hace un poco más de un año, la situación de alquiler del espacio del grupo estuvo en similar situación. Hoy vuelve a encontrarse en una encrucijada. Esto pone en riesgo la continuidad del espacio cultural.
La situación iniciada en febrero pasado, finalmente se resolvió con el aporte de un subsidio municipal que les permitía solventar el aumento del alquiler solicitado por la Sociedad Francesa. Esta ayuda –la única oficial que reciben- tenía un límite de un año y aunque se entendía que el apoyo continuaría, las gestiones están frenadas y vuelve a estar en peligro la continuidad de la sala.
“Nosotros aceptamos el alquiler de 1.000 pesos porque la Municipalidad se comprometió al subsidio y tal cual lo recibíamos, le pagábamos a la Sociedad Francesa”, explicó Liliana Moto, al tiempo que agregó que “aunque parezca muy poco el alquiler, lo que pasa es que si nosotros comenzamos a aumentar la entrada, las cuotas sociales y a cada persona que solicite la sala le cobramos mucho más, perdemos en realidad el sentido para el que fue creado el espacio. Nosotros funcionamos también con un sentido social y ocupamos un lugar que la Municipalidad no ocupa, o no se ocupa o no se preocupa. Esta es la realidad. Entonces la encrucijada es esa: ¿dejamos de ser lo que somos hasta ahora y nos convertimos en algo comercial? Bueno, ninguno de nosotros está dispuesto”.
EXPEDIENTE SIN RESPUESTA
El último pago que correspondía a diciembre, lo cobraron en abril, y como no es posible iniciar un expediente sin haber cobrado el último, recién en mayo pudieron volver a presentar la solicitud. Con fecha de presentación el 3 de mayo, el Expediente 4069, Letra S, Nº 2749, los trámites siguen en algún cajón esperando por una respuesta. “Hasta ahora no hemos tenido contestación de ningún tipo. Estamos atrapados porque tenemos que pagar un alquiler que no podemos y porque los gastos del espacio hay que seguir manteniéndolos”, aseguró Federico Ponce, otro de los integrantes del grupo.
Acerca de otros requerimientos que la Sociedad Francesa solicitó al grupo, explicaron que entienden que hay que reformar y cuestiones de mantenimiento que son necesarias realizar, pero ante el ajuste de dinero, todo se demora. “Permanentemente ponemos dinero en el espacio, incluso desde hace 5 años no contamos más con el subsidio de Nación. Ahora se nos complica mucho hacer las reformas que a la Sociedad les gustaría”, explicó Ponce.
Además, los locatarios pidieron contratar un nuevo seguro contra incendios y robos con mayores requisitos. En este sentido, explicaron que “hace extensiva la necesidad de una inspección en este lugar, que siendo una sala de teatro, exige determinados requisitos que se suponen que son los reglamentarios, como por ejemplo la señalización de determinada manera, alarma antihumo, etc. Y por supuesto todo eso significa plata que en este momento no hay. No tiene que ver con el costo del seguro sino con las reformas que hay que hacer, sus costos y el tiempo que demanda”, explicaron.
De igual manera, respecto de las reformas en la electricidad que solicitan, alumnos del Centro de Formación Profesional Nº 403, como pasantía, visitarán el lugar para hacer las reformas necesarias. “Se está trabajando, pero no se puede hacer todos de hoy para mañana”, aseguraron los integrantes del grupo El Galpón.
Finalmente, la sala vuelve a ver cuestionada su continuidad por un subsidio que no asegura su supervivencia y que, se ese modo, deja de ser un compromiso serio con la cultura y el arte local, quedando sometido a los antojos políticos del momento.
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