Vecinos de Costa Sur y Costa Norte aseguran que el agua está estancada, lo que sumado a la basura acumulada y a la gran cantidad de insectos generó importantes focos infecciosos en el sector.
Cristina, pobladora del barrio, indicó que la situación es alarmante, ya que “el olor se vuelve insoportable y se junta una gran cantidad de bichos, y acá hay muchos chicos que son los más perjudicados por esto”.
Socarronamente recordó que durante el invierno el fluir de agua es abundante y constante, provocando inundaciones y serias complicaciones, mientras que en el verano, cuando es más necesario para paliar el calor, desaparece y lo poco que queda se encuentra inmóvil y con una importante podredumbre.
“Con la salvedad del año pasado, que bajó una importante cantidad de agua, todos los veranos sufrimos la misma situación, y nosotros vivimos pegados al río, es insalubre”, finalizó Cristina.
A pesar de esa situación, decenas de personas cruzan diariamente el río por diversos motivos. Familias enteras cargadas de sus bártulos se arriesgan a transitar por allí, esquivando escombros, botellas y espantando, dentro de sus posibilidades, los insectos que los acosan incansablemente.
Difícil circulación
Mientras que con la lluvia del último fin de semana el problema se extendió también a las arterias de los barrios del oeste de la ciudad.
Juan, vecino de Costa Sur, aseguró: “El río no tiene agua, pero las calles están llenas, acá están los famosos piletones municipales, complicando la situación a todos los que vivimos en la zona”.
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