"El problema con el trabajo infantil es que la gente lo ha naturalizado"

"El problema con el trabajo infantil es que la gente lo ha naturalizado"
Desde el Gobierno provincial implementan varias actividades de concientización sobre la problemática. El objetivo es acabar con este flagelo que afecta a los más vulnerables. Al mismo tiempo destacan la importancia que tiene el aporte de la gente en la batalla de sacar a los chicos de las calles.
Es común ver en las calles y colectivos de la ciudad a chicos de muy corta edad que van comercializando distintos productos. Muchos de ellos pasan horas deambulando en la vía pública expuestos a riesgos y sin que nadie muestre preocupación por ellos. El trabajo infantil es una de las problemáticas sociales más serias que enfrenta la provincia. Y sus consecuencias en el futuro de los niños son muy graves.

En busca de soluciones a esta cuestión, desde la Subsecretaría de Trabajo desarrollan distintas actividades de concientización integradas bajo un mismo objetivo que es el de la erradicación del trabajo y la garantía de que los niños de la provincia puedan disfrutar a pleno de sus derechos.

"Crecer sin trabajo Infantil" es uno de esos programas y dos de sus integrantes, las psicólogas Natalia Rúa y Roxana Sena, explicaron a EL LIBERTADOR sobre las múltiples labores que realizan. "Desde charlas en las escuelas empleando títeres, apariciones en todo tipo de eventos, reparto de folletos y recorridas en distintas zonas problemáticas, todo lo hacemos para que la gente tome conciencia de la situación y del perjuicio que se hace a los niños", explicó Rúa.

"El problema con el trabajo infantil es que se trata de algo que se ha naturalizado. A la gente se le hace normal ver a un chico en la calle y no en la escuela y es eso lo que está mal desde el principio", continuó.

CONCEPTOS

CLAROS

Se considera que un niño trabaja cuando realiza actividades o estrategias de supervivencia que son remuneradas o no sin la edad mínima requerida por la legislación nacional vigente, para incorporarse a un empleo. "En nuestro país la edad mínima aceptada es de 15 años, si está por debajo se considera que se trata de un niño", agregaron las especialistas.

Esas actividades pueden ser visibles o invisibles, donde el "sustento logrado" o el "beneficio" del servicio, puede servir para sí mismo y/o contribuir para el sustento familiar o también para que otros (terceros explotadores) lo aprovechen.

Los trabajos más comunes son la mendicidad, las labores de carreros, de cartoneros, de limpiavidrios, la recolección de residuos, la comercialización de flores y otros artículos, el trabajo doméstico, el de ladrilleros, la agricultura, ganadería y la pesca, entre otros.

Existen muchos tipos, pero las consecuencias son las mismas e igualmente graves. El mal desarrollo físico, psíquico, educativo y social de los niños y niñas, les impide gozar de su infancia y anulan sus derechos a la educación, juego y salud.

"Cuando un niño debe trabajar para subsistir, está sacrificando su futuro y comprometiendo las posibilidades de desarrollo", coincidieron las especialistas.

ALTERNATIVAS

PARA AYUDAR

Desde el organismo insistieron en que esta clase de cuestiones debe ser dada a conocer de inmediato y para ello existen alternativas. Una de ellas es el teléfono gratuito para hacer una denuncia en caso de conocerse alguna situación en particular de explotación de menores.

Se trata del 0800-555-6363, donde además pueden denunciarse casos de trabajo en negro. "Cuando recibimos un llamado los especialistas que atienden tratan que el denunciante dé la mayor cantidad de datos posibles sobre el hecho, sin que deje de ser algo anónimo, porque sin datos concretos no podemos actuar", agregaron.

Los otros números disponibles son el (03783) 43-3191 ó 47-6043, al que pueden llamar cuando ven a un menor mendigando en las calles.

Comentá la nota