Por día, se registran doce siniestros graves. Las normas son cada vez más estrictas y las multas, más severas. Pero aun así no hay una toma de conciencia generalizada. Desde el Municipio apuntan al individuo como única causa y solución del problema.
-¿Con toda la experiencia que le cabe en este asunto, a qué debe esta crisis vial?
Sinceramente creo que la cuestión no está en otro lado que en los propios ciudadanos. El problema más grave del tránsito es la baja autoestima de cada individuo. Efectúan todo tipo de infracciones, conducen alcoholizados, a gran velocidad, sin casco o sin el cinturón y no quieren entender que en primer lugar la que está en juego es su propia vida y después la de los demás. Por desgracia, para muchos es tarde cuando tienen conciencia de lo que hicieron, si es que sobreviven. Eso es lo que más nos preocupa.
-¿Hay algún parámetro que indique de qué clase de personas habla?
Esto es lo más alarmante, por lo general son todos jóvenes. Primero, eran más los hombres de entre los 25 y los 35 años, pero en este último tiempo, vimos que cada vez se suman más adolescentes a las estadísticas de infractores y por ende de involucrados en los posteriores siniestros.
-¿Hay casos de infractores reincidentes?
Lamentablemente, hay muchos. Situaciones en las que los Juzgados de Faltas los sancionan retirándoles los carnets durante un año, aumentando el costo de las multas, mandándolos a hacer de vuelta el curso de manejo. Hay varios casos puntuales, pero nosotros sólo nos encargamos de marcar la infracción, después ya queda en manos del Juzgado que pone sanciones ejemplificadoras.
-¿Existen puntos críticos en la ciudad?
Sí, sobre todos los fines de semana, como siempre hablamos de las salidas de los boliches o avenidas muy transitadas y en horarios picos, la Costanera Sur es un ejemplo claro. Para esas zonas desarrollamos operativos específicos con más inspectores y la importante colaboración de la Policía.
-¿Esto último se da por un caso en particular?
Los policías prestan un gran servicio de protección para los inspectores, no es raro que más de uno intente agredirlos o no los respeten y se nieguen al control. Por eso les pedimos ayuda, porque parece increíble ver lo mal que reaccionan los infractores que no quieren reconocer la falta que cometieron, se pone muy violentos y ni hablar cuando están borrachos. Realmente se trata de un trabajo arriesgado para los agentes, porque el ciudadano no quiere reconocer que actúa a favor suyo y de nadie más. Hago hincapié en esto, un contraventor nunca reconoce su responsabilidad, esa es una ley general.
-¿Cuál es la situación en los barrios?
Vemos cualquier cantidad de infractores, esto se nota en el aumento de choques hasta en calles de tierra, cosa que antes era poco usual. Y es justamente en esos lugares en donde más necesitamos a los policías, porque es donde más nos agreden de todas las formas. Por supuesto, esto no pasa en todos los barrios, pero debemos estar prevenidos.
-¿Plantean más estrategias para seguir en la lucha?
Todo el tiempo y la Educación Vial es la clave. Por eso trabajamos en las escuelas, porque los chicos son nuestros agentes multiplicadores más eficaces.
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