Una Venezuela sin Chávez podría ser un problema para la Argentina. Dependería de que un gobierno de la actual oposición venezolana mantenga los acuerdos energéticos, que permiten a Cristina Kirchner una rareza en el mercado de los hidrocarburos: comprar a crédito con importantes plazos.
La Argentina no puede prescindir de la importación de combustibles y no podrá hacerlo por varios años, incluso aunque los planes para YPF y el sector fueran los acertados. No parece fácil quedarse sin el único vendedor dispuesto a hacerlo a plazos y además renegociarlos casi permanentemente.
La rareza de esas compras financiadas no surge sólo del hecho de que se trata del mercado de los combustibles, sino también porque nadie en el mundo, que no sean algunos organismos multilaterales, está dispuesto a prestarle a la Argentina. Y de hecho el riesgo país es mucho más alto para Buenos Aires que para Caracas.
Por el lado venezolano, se trata de una economía con una amplia dependencia de las importaciones. Lo que habría que ver es si, con un gobierno menos afín con el kirchnerismo, se mantendría acuerdos comerciales que han permitido la exportación de maquinaria agrícola y otros bienes industriales.
También convendría saber por cuánto tiempo la situación fiscal venezolana, con Chávez o sin él, podría permitir que el gobierno de Cristina Kirchner consiga fueloil financiado. Las necesidades por la crisis energética son multimillonarias en dólares y han llevado al Gobierno a tener que enemistarse con buena parte de la clase media por los controles sobre las divisas y las importaciones.
El Gobierno paga cualquier precio con tal de que los clientes domiciliarios no sufran cortes programados de electricidad ni falta de gas y que no haya que racionar el GNC. Sin las ventas a plazo venezolanas sería todavía más difícil..
Del editor: Por qué importa.
Una victoria de Capriles sería, para la región, la señal más poderosa de que la única vía para la alternancia son las elecciones, y no los golpes civiles.

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