"El problema en el país es el capitalismo… y la falta de capitalismo"

Fue algunas de las ideas motivadoras que desplegó el referente del Trabajo Social en la Argentina. Disertó en una jornada de actualización sobre la formación profesional en este rubro en Corrientes.

Sobre las diversas realidades del drama social en la Argentina disertó en la jornada del viernes último el licenciado Norberto Alayón en Corrientes. Uno de esos dramas es la pérdida de la cultura del trabajo que sufrió una generación en la Argentina y que hoy a duras penas se procura reconstruir.

"Dejen a su papá o a su mamá sin trabajo, y a ver qué pasa", sugirió a los presentes, la mayoría de ellos jóvenes estudiantes de Trabajo Social.

Dijo Alayón: "A veces nos ponen ante enfermos sociales terminales. Obviamente, llegamos cuando ya no se puede hacer nada. Entonces nos dicen: '¿Ven? ¡El trabajo social no sirve para nada!' Pero vaya un enfermo terminal al mejor médico del mundo, que obviamente no podrá hacer nada por él… ¿Debemos decir también que la medicina no sirve para nada?

Más adelante se refirió a un tema anecdótico: "Tuve que padecer demoras en el vuelo de Aeroparque hasta aquí. Frente al cruce de intereses comerciales, gremiales, políticos, etcétera, mi reclamo poco puede hacer. Pero igual pedí el libro de quejas. No vamos a poder cambiar tal vez la realidad, pero debemos hacer el ejercicio de reclamar nuestros derechos ciudadanos".

Refiriéndose al contexto histórico, puntualizó que "la pérdida de nuestras empresas nacionales en los '90 impactó a la larga en un alto retroceso social. La privatización significó una enorme pérdida de puestos de trabajo; y los primeros que sufrieron fueron los negritos. En las empresas de trenes, por ejemplo, empezaron a aparecer las chicas y los chicos rubios y de ojos celestes, con estudios secundarios completos que te atendían detrás de las ventanillas. Habían quedado afuera del sistema los que apenas terminaron la escuela primaria y tenían la tez oscura".

LOS DOS CAMINOS

"El trabajo social tiene ante sí dos modalidades posibles: o lo usamos como una herramienta meramente asistencial o apostamos por las propuestas de cambio y desarrollo de la sociedad", observó.

Recordó que "en los '70 cuestionábamos también el Estado de Bienestar que se había instalado fundamentalmente en Europa y que se expandía al resto del Mundo. Pero luego cuando arrasó el neoliberalismo, aumentando enormemente la desocupación y la marginación social, decíamos: 'Volvé Estado de Bienestar, te perdonamos".

"En la Argentina padecemos no sólo el capitalismo, sino un capitalismo debilitado o falta de capitalismo en algunos casos. De suerte que estamos ante la presencia de dos males: la presencia del capitalismo y la ausencia del mismo".

"Ante un neoliberalismo que arrasó con las conquistas sociales, emerge ahora la revalorización del sistema democrático y de los derechos humanos en su amplia totalidad", señaló Alayón, agregando que "la democracia y los derechos sociales constituyen un cóctel profundo que nos lleva a una sociedad más plena".

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