“El problema de Alem es político. No es urbanístico”

Lo dijo el vecino de Playa Grande, Guillermo Barañano, mediante una nota enviada a la redacción de 0223.com.ar. A continuación este portal de noticias publica el texto completo.
Sr. Director: ALEM, PLAYA GRANDE. La premisa “Boliches” o “Edificios” es falsa. Nula de nulidad absoluta. Cuando un Bolichero, miembro de la Cámara que los nuclea, hace exactamente tres años, el 12 de agosto del 2009 declaró en medio periodístico “Somos conscientes de que estamos dentro de la ilegalidad” y reforzó, a continuación, ante el periodista, con un … “La Doctora (refiriéndose a una integrante del Foro local ) sabe que estamos fuera de la Ley “ … , la discusión se cerró. A partir de tal confesión, que corroboró de manera contundente las históricas y permanentes denuncias Vecinales, el Ejecutivo, el Concejo Deliberante, los Juzgados de Faltas, los Correccionales, y las Fiscalías deberían haber tomado inmediata cuenta de esa categórica declaración y actuado en consecuencia. No lo hicieron. ¿Por qué? Cada uno de los responsables de esos Organismos conocerá la respuesta. Al día de hoy en el vecindario esperamos la acción correctiva que acabara con esa ilegalidad. Con ello, suficiente. Y sin más discusiones. Aún esperamos. Esa solución no tiene que llegar con la Industria de la Construcción. Para quitar de manera definitiva la habilitación a un boliche que ha violado innumerables veces las normas no hace falta construirle un edificio encima. El Ejecutivo mandó al Concejo Deliberante el pasado miércoles un proyecto de modificación del Código de Ordenamiento Territorial (COT) para el Barrio Residencial Playa Grande. A ningún residente avisó, a ningún vecino consultó, a nadie instruyó, con nadie habló. El Vecindario se enteró por una filtración periodística. Un tema de trascendencia vital con impacto futuro en innumerables miembros de la Comunidad tomó estado público a través de una fotocopia escaneada. Algún Caballero circunspecto y flemático podría haber calificado dicho suceso tras alinear su corbata como “un acto ligeramente desviado de los procedimientos habituales”. Mis Amigos y Vecinos, siempre educados, siempre medidos, pacientes, correctos y políticos, lo calificaron como una “desprolijidad”. Para mí, sujeto que nunca ganará su Pan con la Diplomacia, se trató de una chanchada. El problema de Alem es político. No es urbanístico, no se trata de edificios, ni de cambios ni de inversiones. El problema de Alem y esta propuesta de modificar el COT es una consecuencia más de una serie de eventos registrados a lo largo de una década. Se originan en la precipitada caída de Blas Aprile, quien en medio de una crisis de gobernabilidad resignó el poder, sus correligionarios más capacitados y con contacto y compromiso con el afiliado y la ciudadanía no lo apoyaron debidamente, no cerraron filas y permitieron la irrupción de un pequeño grupo que, lanzados en su audacia y como si se tratara de una aventura, llegaron a la cúspide del poder, se instalaron en Luro e Yrigoyen y focalizaron posteriormente en el sector de la construcción uno de los ejes de su gestión. Propulsaron la Ordenanza del 30 % de incentivo que se transformó en una clara subvención con la consiguiente transferencia de recursos. Sumando a ello el festival de excepciones, fueron padres y tutores de un pequeño monstruo. Todo el complejo relacionado con las obras en propiedad horizontal: Fideicomisos inversores, cámara sectorial de la actividad y operadores inmobiliarios. El sector engordo más allá de su peso ideal. El sector se hipertrofio. El sector avanzó sobre una víctima, indefensa ante la subvención y la lapicera del Intendente avalando excepciones: El ejido urbano de la ciudad de Mar del Plata. Ese sector político no tenía relación genuina y de calidad con el correligionario y el electorado. Se sostuvo por una foto en piloto amarillo y una bonanza circunstancial. Hoy, su peso y consideración ante el padrón Ciudadano es insignificante. En las propias internas es rechazado. Evidentemente varios aspectos de sus políticas, entre las cuales indudablemente se recuerda la política del festival de excepciones y la tolerancia al ciento por ciento para las discotecas ilegales en Alem, no resultaron digeribles para el electorado y el electorado castigo. Los números avalan. Y es un problema político pues Acción Marplatense hizo de la preservación de los Barrios uno de los estandartes de campaña. El electorado, harto del descontrol del pequeño sector Radical, creyó. Dicha aseveración se corrobora con claridad cuando el partido, llamado vecinal, abre el debate, nunca continuado, respecto al cambio del COT. La posición del sector vecinal fue clarísima: Basta de excepciones, basta de torres, respeto al COT. Sin dudas, son expresiones políticas de la Ciudadanía. En lo que respecta a Playa Grande, uno de sus líderes, Marcelo Artime, no mucho tiempo atrás, nos avisa por los diarios: “Los Vecinos de Playa Grande no tienen que pensar en el barrio de 30 años atrás” … ¿Quién es Artime quien ni siquiera vive en el Barrio para indicarnos como debemos vivir ? Otro hecho político de mala relación entre un representante y sus representados, por falta de comunicación y falta de observación de las mínimas normas en el accionar e interpretar los deseos populares. Hoy propulsa el partido oficialista esta modificación. De manera inconsulta, a sabiendas de los serios reparos que se registran entre los sectores que priorizan la idea de la preservación urbana. Y es un problema político pues el Justicialismo …. el Justicialismo ??? Y si Bronzini, padre de la Ciudad Social nacida y desarrollada, sólidamente, a posteriori de la Ciudad Aristocrática de La Belle Époque viera lo que hicieron con su querida Mar del Plata, el, que hablaba de Medio Ambiente en la década del 20, lloraría la falta de valentía de sus compañeros para bregar por la igualdad y el equilibrio. Y es un problema político pues el resto, el “Frente todos Juntos pero no Amuchados”, “La Agrupación un Pasito para Atrás “, o el “Partido de los Vendedores de Ilusiones” son presa fácil de la acción ideológica convincente de los lobbies y el Vecino percibe que sus monobloques o pequeñas representaciones no quieren meterse en quilombos y su objetivo es pasarla bien más que cualquier otra cosa. Y el problema es político pues hace más de una década que vengo leyendo, escuchando y sintiendo que cada tanto un iluminado con pretensiones de liderazgo nos pregunta: ¿Qué Ciudad queremos las Marplatenses? Y nunca, nunca abren, desde la dirigencia, el debate y mucho menos abren el juego de la discusión política respecto a los impactos que ocasiona la Industria de la Construcción pues saben perfectamente que de cara a la Comunidad las cosas pueden ponerse muy feas. Y resulta increíble en una Ciudad del tamaño de la nuestra, con 24 Concejales y varias agrupaciones políticas nadie desde la dirigencia ejerza oposición. Nadie haga escuchar su voz. Transforman, por nimiedades, el Recinto, en una bolsa de gatos pero cuando hablan de ladrillos todos están de acuerdo, en absoluto acuerdo. Y yo me pregunto ¿Por qué?. Y yo me pregunto ¿Por qué …?. La pregunta de fondo es: ¿Es consciente la dirigencia de nuestra Ciudad respecto al inconmensurable daño que están avalando ya no solo en lo medioambiental, en lo sanitario, en lo patrimonial e histórico sino en lo Social ? ¿Se dan cuenta que al prohijar ese monstruo que nos está devorando, ese aparato alimentado con el 30 %, con las excepciones y con las modificaciones al COT están vendiendo lentamente las áreas geográficas centrales de la Ciudad a los fideicomisos especuladores de orígenes desconocidos, propiciando una burbuja inmobiliaria de alza de valores que va generando éxodos, trasvasamientos poblacionales, diferencias sociales por apuntar los emprendimientos a franjas de consumo de elevada y elevadísima capacidad de captación económica y que ello va camino a generar guetos estratificados donde no será una locura fantasiosa pensar que de aquí a treinta años hasta se restrinja, de alguna manera, bajo alguna nueva forma o modalidad, como en un Barrio Cerrado, el libre tránsito de los habitantes de la Ciudad ?. Y cuando hablo de Barrio Cerrado lo presentó como ejemplo y posibilidad, ya que si preguntamos a nuestros antecesores memoriosos, recordarán que la Ciudad de cincuenta años atrás era una Ciudad indiscutiblemente más equilibrada que la actual. ¿Progreso y adecuaciones a la realidad del presente? Sin dudas. Más la pregunta es: ¿Vamos bien así ? Yo creo que definitivamente no. ¿Tendrá un minuto de lucidez y sensibilidad el Señor Intendente como para reflexionar sobre el particular, dejar de escuchar solo a quienes profesan la religión de la relación dólar por metro cuadrado y pensar en la gente, en La Comunidad y su futuro? ¿Podrá la clase dirigente Marplatense efectuar un mea culpa y reconocer que están rotos los puentes con grandes sectores de la Comunidad que no comparten la política actual? Sectores de la Comunidad, importantes y mayoritarios, que no ve a la especulación inmobiliaria como su objetivo de vida. ¿Podrán recomponer los canales de comunicación, escuchar a la gente, su verdadero deber, y actuar en consecuencia? ¿Podrán gobernar para el conjunto y no gerenciar para el complejo de la actividad de la Construccion y la especulación inmobiliaria? ¿Podrán ser verdaderamente progresistas, pues no se es progresista al rechazar un golpe de Estado en algún ignoto país Africano, sino que sería un acto de verdadero progresismo derogar esa vergonzosa e inaceptable Ordenanza de subvención del 30 % a la actividad Constructiva? Y no puedo olvidar que el problema de Alem es un problema político, que tuvo su inicio en un problemón, ya que los cambios más profundos que abrieron las puertas y las canillas a la triste realidad de hoy se dieron en la segunda mitad de la década del setenta, cuando no había Concejo Deliberante ni se dialogaba, ni primaba el debate, teniendo todo aquel que alzaba su voz en contrario a lo que resolvía el Capitán un posible destino en el fondo de una mazmorra de La Base Naval. Y entiendo que el Intendente no quiere ser Marinero ni Capitán … El problema de Alem, de Playa Grande, sobre el cual se cierne la perspectiva de miles de toneladas de hormigos, de hierro de construcción, de encofrados, es político. Que quede claro, desde lo personal: No se trata de una oposición cerrada a cualquier proyecto en sí. Lo que aborrezco es que no se debata profunda y minuciosamente, que no se inserte este problema dentro del serio problema político que tenemos entre manos los Marplatenses. La actividad descontrolada de los fideicomisos especulativos y sus agentes realizadores en la construcción y la comercialización. Hay que poner límite y marco sustentable a estos sectores, teniendo muy, muy en claro que los intereses de la Comunidad toda son infinitamente más importantes que los de sectores puntuales. Hay que abrir el debate. Confío plenamente en ese futuro momento de lucidez del Intendente. El recuerdo de cuando caminaba el llano y la gente le sonreía, feliz. Los Buenos viejos tiempos. El ha prometido preservar los Barrios. Él nos prometió, en público, a muchos Vecinos, darnos solución a nuestros graves problemas respetando nuestra identidad. Se lo prometió en persona a la Defensoría del Pueblo de la Nación. Sí, porque el problema de Alem llegó a la Defensoría y la Institución exhortó de manera contundente al Municipio, no solo al Intendente, a garantizar la participación Ciudadana. Confío en que el intendente retirara sigilosamente ese proyecto, ese expediente y abrirá el sano debate político entre todos los sectores para comenzar a diseñar la Ciudad que queremos. Pues para ser recordado como Bronzini, tenés que actuar como Bronzini. Si actúas en contrario, corres el riesgo que te puteen de por vida como a Russak

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