¿Cómo decidirán a quién atienden y a quién dejan que se las arregle como pueda, si es que puede? ¿Revolearán una moneda? ¿A cara o seca? ¿Cómo harán?
A tanto llega la anomalía que hasta el mismo titular del hospital San Vicente de Paul, Julio Cortés, no titubeó en calificarlo de “virtual”, esto es, que tiene existencia aparente y no real. ¿Y cómo es eso?
Un enfermero del Samec oranense, Roberto Prieto, denunció el jueves que ese supuesto servicio de emergencias “sólo cuenta con una ambulancia para 120 mil personas y que cuando se presentan dos casos de emergencia al mismo tiempo deben optar por uno de ellos”.
Hay dos ambulancias más, pero no habría quién las conduzca. Julio Cortés avaló esa versión (ver información ampliada en página 20 de nuestra edición de ayer).
En este punto vuelven insistentes las preguntas. ¿Cómo eligen al favorecido? ¿Por su cara bonita? ¿Porque es hombre o porque es mujer? ¿Porque es rubio, o es morocho? ¿Alto o petiso? ¿Pobre o acomodado? ¿Porque es machote o indefinido? ¿Porque son hinchas del mismo club?
Pero la pregunta fundamental es ¿por qué sucede lo que sucede?
Veamos un poco. La ciudad de San Ramón de la Nueva Orán no está totalmente abandonada a su suerte en el rubro de la asistencia puesto que el hospital mencionado se “hace cargo de las emergencias con seis ambulancias, de las cuales tres está permanentemente disponibles”, afirmó Julio Cortés. De esos tres vehículos dos están destinados a emergencias y la tercera para derivaciones a nuestra ciudad capital. ¿Y el Samec? Bien, agradecido.
Hay que señalar que el Samec fue inaugurado en Orán hace cuatro años, pero es el hospital el que se responsabiliza por las emergencias.
De este confuso panorama se puede colegir que el problema del Samec de Orán reside en la escasa disposición, o abundante desidia, de las autoridades del área de Salud provincial. No es bien visto lo que ocurre en Orán, salvo opinión en contra del Grand Bourg.
El secretario de Servicios de Salud, Sergio López Alcobendas, salió a negar que falten ambulancias en la ciudad norteña y ante la denuncia que 25 empleados trabajan en negro, sin que su estado tienda a normalizarse, el funcionario se cubrió diciendo que mañana se reunirá con Julio Cortés “para que solucionemos la designación, en planta permanente, de cinco agentes”. ¿Y los otros veinte? ¿Para Reyes? ¿Por qué no lo hicieron antes de que se destape la olla?
Es todo esto tan atravesado que este comentarista da aquí por terminada su participación y, a modo de despedida, solicita cobrarles orsai a los actuantes, optando por algunos de ellos. A los que no sean sancionados, derivarlos al Samec de Orán.

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