Prisión de 12 años para los acusados en el caso Gorosito

Los tres oficiales que prestaban servicios en la Comisaría 5ª de Paraná fueron condenados por la pena máxima que solicitó la querella. Familiares de la víctima pidieron a los policías declarados culpables del secuestro, que digan dónde está el cuerpo del joven Elías Gorosito.
Si se lo ve en perspectiva, el acto fue demasiado corto para la tensión que se vivió en la jornada de ayer en el palacio de justicia. Cuando el reloj marcaba las 12.30, el tribunal integrado por Marcela Badano, Marcela Davite y Hugo Perotti, se leyó la parte resolutiva de la sentencia alcanzada por unanimidad que condenó a 12 años de prisión a los oficiales Lisandro Rodríguez, Diego Salvador y Jesús Salvador López por encontrarlos “autores de un secuestro coactivo”.

Los policías se desempeñaban en la Comisaría 5ª de Paraná, cuando el 13 de febrero de 2002 se lo vio por última vez a Elías Damián Gorosito.

La Justicia, en un caso inusual, dio lugar al pedido de la pena máxima solicitada por la querella representada por Rubén Pagliotto e Iván Vernengo. El Ministerio Público Fiscal había pedido 10 años. Los condenados aún no cumplirán la condena, ya que al momento de ser juzgados estaban en libertad. Hasta tanto no se confirme la sentencia, no hay motivos para encarcelarlos.

La sala de audiencias, donde durante una semana y media circularon testigos, estuvo colmada de público ayer al mediodía. No sólo llegaron familiares, también se acercaron a escuchar el veredicto abogados y el procurador General, Jorge García. Además se vio a los diputados oficialistas Martín Uranga, Juan José Albornoz y Laura Stratta; representantes de la Subsecretaría de Derechos Humanos; a la titular del Inadi, Cristina Ponce; y al jefe de la Departamental Paraná de Policía, comisario Luis Albarracín.

El momento de máxima tensión fue cuando la presidente del tribunal leyó las primeras líneas del fallo. En la segunda fila estaban los familiares de Elías, que agarrados de las manos, estallaron en un llanto. La escena atrajo todas las miradas dejando de fondo la voz de Badano. Una vez finalizada la parte formal y retirados los jueces, se escucharon a coro las voces de la madre de Gorosito y de sus hermanas que le pidieron a los condenados, que se iban por la puerta de atrás, que devuelvan el cuerpo de Elías.

PARADIGMAS. Fue un segundo proceso el que terminó con los imputados condenados por la desaparición de Gorosito. En el primer juicio, que se desarrolló en 2004, la Sala II de la Cámara I en lo Penal de Paraná integrada en ese entonces, por Pablo De la Vega, Arturo Landó y Silvia Nazar dejó absueltos a los imputados. Lo mismo entendió el Superior Tribunal de Justicia (STJ). Pero fue la Corte Suprema de Justicia de la Nación la que concibió que se tratara de un caso excepcional la desaparición de una persona e instó a realizar un nuevo proceso. Un testigo presencial del hecho había sido denegado y el máximo cuerpo de justicia del país exigió que lo incorpore.

Los delitos que se investigaron fueron los de privación ilegítima de libertad y la desaparición forzada de personas. Éste último fue incluido recién el año pasado en el Código Penal.

El fiscal Leandro Ríos, en sus alegatos, argumentó que lo que se estaba juzgando no era una detención ilegal, sino un secuestro. Esta figura corrió el piso de la pena que recae sobre el delito de la privación ilegítima de la libertad, que tiene un máximo de seis años, para tomar la del secuestro que va desde los cinco hasta los 15 años de prisión efectiva.

En la concepción de la Fiscalía y la querella estuvo siempre la plena conciencia de que a Elías lo habían “chupado” por ser “el molesto” del barrio. En la instancia de los alegatos se habló de rémoras de la última dictadura, en la que se eliminaba “al distinto”.

Tuvieron que pasar 10 años de marchas y contramarchas en materia judicial y legislativa. El correr del tiempo, esta vez, ayudó. Se incorporaron dos testimonios presenciales. Las personas que brindaron declaraciones, gozaron de los programas provinciales y nacionales de “protección de testigos”. No obstante se reveló ante los estrados el miedo que se tenía al estar allí.

El próximo paso a seguir es alentar la investigación y la búsqueda del cuerpo del joven desparecido. Lo juzgado y condenado es un delito permanente.

Textuales

Luego de la emotiva jornada las partes hicieron su evaluación tras escuchar la sentencia. “Sin conocer los fundamentos no podemos no estar conformes, ya que se aplicó la pena que pidió la querella”, señaló a EL DIARIO Iván Vernengo. Y agregó: “Siempre cuando una sentencia penal sale como uno quiere es motivo de alegría, pero también son sentimientos encontrados: por un lado, conforme por nuestra labor; y por otro, que se haya hecho Justicia con la familia”. Sobre la búsqueda del cuerpo, el abogado querellante cree que se “aumentará la búsqueda de acuerdo a algunas probanzas que surgieron del debate”.

Por su parte, Leandro Ríos saludó que el tribunal haya calificado el hecho como lo hizo el Ministerio Público Fiscal. “El hecho continúa. Hay una segunda fase que debe ser investigada con las dificultades del tiempo sobre la suerte de Elías Gorosito luego del secuestro”, apuntó el fiscal.

Comentá la nota