Con los primeros fríos, arrancó fuerte la venta de calefactores

En los comercios de electrodomésticos admiten que “este año la gente se decide más rápido” y, ante el primer frío, ya se advierte una suba ostensible en la venta de calefactores. “Tanto de eléctricos como a gas”, sostienen en Frávega. En Megatone van más allá y se animan a caracterizar esa demanda:
“Los sectores de menores recursos llevan más artefactos eléctricos; los de mayor poder adquisitivo, estufas a gas”. De todos modos, el aumento de precios alcanza a los dos tipos de aparatos hasta en un 20 por ciento respecto del año pasado.

   No bien hace un poco de frío (ver aparte), la demanda de calefactores se dispara. La elección del tipo de artefacto depende de muchos factores. Por ejemplo, de si se cuenta o no con gas natural, si se paga la energía o se está enganchado, si se pretende calentar un baño o un comedor.

   En general, salvo los acondicionadores de aire frío-calor, los aparatos eléctricos son más accesibles en precio por unidad. Otra cosa es la energía a que funcionan.

   Un caloventor (que figura entre los que más electricidad consumen) se consigue desde los 70 pesos, aunque la mayoría de las marcas arranca en 100. Similares precios corren para las estufas de cuarzo y un poco más alto —de 160 o 170 pesos en adelante— para las halógenas y las de placa cerámica. De allí para arriba, hay de todos los sistemas, modelos y precios.

   En cuanto a los artefactos a gas, también existe una dispersión muy amplia de precios. Depende de las kilocalorías, de las marcas, de si son con o sin salida al exterior.

   En términos generales, una estufa de 3.000 kilocalorías y de segunda marca, sin salida al exterior, se consigue desde 419 pesos (Sigma) o 449 (Coventry). Una de 5000 calorías ya supera los 600 pesos. Lógicamente, las primeras marcas (como Emegé, Orbis o Eskabe) cuestan más. Los aparatos con salida al exterior (tiro balanceado) son levemente más costosos.

   El subgerente de Garbarino Rosario, Elías Bserini, admitió que los artefactos de calefacción llegaron con una suba en torno al 20 por ciento respecto del año pasado. En Megatone, en cambio, estimaron que el aumento es “muy poco significativo”.

   Aun así, Bserini aseguró que “las ventas vienen muy bien encaminadas, incluso sin haber llegado a una semana completa del frío en lo que va del año”. Lo que más sale, dijo, son “convectores a gas sin salida al exterior”, sobre todo para “construcciones nuevas destinadas a estudiantes”.

   En Frávega, en cambio, la percepción es que salen tanto los aparatos eléctricos como los a gas. “En cantidad de unidades es una venta muy homogénea”, afirmaron.

Perfiles de consumo. La diferencia pareció zanjarse con la caracterización de cada tipo de demanda. “Los sectores de menores recursos llevan más artefactos eléctricos; los de mayor poder adquisitivo, estufas a gas”, sostuvieron vendedores de Megatone.

   Como hipótesis, esa demanda segmentada quizás se deba no sólo al costo de los artefactos (en general, más económicos los eléctricos), sino a si se está conectado a la red de gas natural o si se paga el consumo de energía.

   De hecho, hace unos días el propio ministro de Aguas y Servicios Públicos de la provincia, Antonio Ciancio, advirtió que un “consumo desmedido” de energía por el uso intensivo de estufas eléctricas podrá provocar cortes de luz este invierno. Sobre todo, dijo, si se trata de aparatos “precarios e irregulares”. Si son nuevos y están bien conectados, el riesgo disminuye.

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